Javier Iván Ávila destaca en el Viacrucis viviente de Sabinas

El joven mecánico compagina su trabajo con los ensayos del Viacrucis, encontrando en la fe un alivio emocional.

Por: Carlos Macias

SABINAS, COAHUILA.- Al concluir su participación en el Viacrucis viviente de la Parroquia de Guadalupe, Javier Iván Ávila López, expresó que encarnar a Jesucristo ha sido para él "un privilegio y una bendición", al tiempo que reconoció que este papel representa un llamado que, asegura, proviene de Dios.

El participante, quien forma parte del grupo juvenil organizador, señaló que su elección no responde a decisiones humanas, sino a un proceso espiritual. "Es Dios quien elige, no el padre ni el pueblo", afirmó, al describir la experiencia como un caminar atractivo que fortalece la fe y permite una conexión más profunda con el sentido de la Semana Santa.

Ávila López relató que llegó a esta representación por invitación del padre Alejandro y del padre Romeo, a quienes describió como guías cercanos en su vida espiritual. Recordó que su primer acercamiento fue durante la Venia Juvenil en San Martín hace dos años, experiencia que hoy se renueva con su segunda interpretación en Sabinas, la cual agradece como una muestra de confianza.

Javier Iván compagina su labor en su taller mecánico "Avilop" con los ensayos y actividades religiosas. Entre jornadas laborales y compromisos personales, dijo encontrar el tiempo necesario para prepararse, reconociendo que interpretar a Jesús le genera emoción y nerviosismo, pero también la certeza de que cada representación deja una enseñanza personal.

Asimismo, hizo un llamado a los jóvenes, especialmente a quienes enfrentan ansiedad o depresión, para que se acerquen a la Iglesia sin prejuicios. Desde su propia experiencia, aseguró que la participación en la comunidad juvenil le ha brindado estructura y alivio emocional, encontrando en el Viacrucis un espacio que le devuelve sentido en los momentos difíciles.

Finalmente, destacó que Sabinas y su gente son parte fundamental de esta representación que conjuga fe, familia y trabajo. Con humildad, afirmó que asume el papel con responsabilidad y gratitud, consciente de que la cruz que carga en escena es simbólica frente a las cargas reales de la vida cotidiana.

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