El director de Pets Care, Humberto Baca, destacó la importancia de recordar a Rocky con amor y respeto.
Por: Marco Juarez
SALTILLO, COAH.– La historia de Rocky trascendió el dolor para convertirse en un símbolo de empatía y esperanza. La noche de este miércoles, decenas de ciudadanos acudieron a la clínica veterinaria Pets Care para rendir homenaje al perro que murió tras un caso de presunto maltrato animal que conmocionó a Saltillo, mientras cientos de personas se concentraron en la Plaza de Armas para exigir justicia y el fin de la violencia contra los animales.
Frente a un altar instalado en el hospital veterinario donde Rocky recibió atención médica, familias enteras encendieron veladoras, colocaron globos, dejaron mensajes de cariño y participaron en consignas y cánticos en defensa de los seres sintientes. Muchos asistentes llegaron acompañados de sus propias mascotas, en una muestra de solidaridad que convirtió la despedida en un llamado colectivo a fortalecer la protección animal.
El ambiente estuvo marcado por el silencio, las lágrimas y el deseo compartido de que la historia de Rocky no quede en el olvido, sino que impulse una mayor conciencia sobre el respeto y el cuidado de los animales.
Visiblemente conmovido, el director médico de Pets Care, Humberto Baca, afirmó que la noche pertenecía únicamente a Rocky y que el homenaje representaba la forma más digna de despedirlo.
"Todos estamos consternados, indignados, enojados, frustrados y tristes. Nosotros estamos aquí por él. Este lugar existe por él", expresó.
El médico veterinario señaló que los principios de la clínica siempre han estado enfocados en preservar la dignidad y el bienestar de los animales, por lo que consideró que el homenaje simboliza una luz de esperanza en medio del dolor.
"Creo que la más mínima muestra de respeto que le debemos es por lo menos encender una luz de esperanza y recordarlo con todo el amor y con todo el cariño. Es la única forma que tenemos de rendirle homenaje", señaló.
Baca reconoció que cada paciente deja una enseñanza, pero aseguró que el caso de Rocky marcará profundamente su trayectoria profesional.
"Siempre he creído que los ciclos deben cerrarse y dejar un aprendizaje. Para mí, este caso significa fortalecerme más como director y seguir trabajando por ellos", comentó.
Respecto al estado de salud que presentaba el can, explicó que Rocky padecía una enfermedad de disco intervertebral, una condición frecuente en perros de razas gigantes, pero aclaró que no representaba una sentencia inmediata.
"Yo quisiera pensar que sí. Tenía todavía algo de vida por delante", respondió al ser cuestionado sobre si el perro habría seguido con vida de no haber sufrido las agresiones.
Asimismo, informó que la Fiscalía General del Estado realizó la necropsia correspondiente, cuyo dictamen permitirá establecer oficialmente las lesiones sufridas por el animal como parte de la investigación.
El especialista evitó profundizar sobre las versiones falsas que circularon en redes sociales durante los primeros días del caso, al considerar que el momento debía centrarse en honrar la memoria de Rocky.
Mientras tanto, la indignación también se trasladó a la Plaza de Armas, donde cientos de ciudadanos se manifestaron para exigir que el caso no quede impune y se aplique todo el peso de la ley contra los responsables del maltrato animal.
Durante la movilización, el delegado de la Fiscalía General del Estado, Julio Loera, acudió para dialogar con los manifestantes y reiteró que la dependencia mantiene abierta una mesa de trabajo para informar sobre los avances del caso.
El funcionario confirmó que Liliana "N", presunta responsable del maltrato y violencia animal, permanece detenida y vinculada a proceso, además de que continúan las investigaciones para que se imponga la sanción correspondiente, la cual podría alcanzar hasta ocho años de prisión conforme a la legislación vigente.
Loera sostuvo que las demandas de los manifestantes ya forman parte del seguimiento institucional e invitó a la ciudadanía a mantenerse informada sobre el desarrollo del proceso, al reiterar que en Coahuila nadie está por encima de la ley y que la Fiscalía continuará actuando dentro del marco jurídico.
Al concluir la jornada, las veladoras permanecían encendidas junto al altar de Rocky, mientras los asistentes, acompañados por sus mascotas, lo despedían entre aplausos y mensajes de cariño. Su historia dejó de ser únicamente un caso de maltrato para convertirse en un recordatorio de que la empatía puede movilizar a toda una comunidad y en un símbolo permanente de la lucha por el respeto y la protección de los animales en Saltillo.