El evento reunió a entre 60 y 70 actores, además de un equipo de apoyo, sumando cerca de 120 colaboradores.
Por: Marco Juarez
SALTILLO, Coahuila.- La Parroquia del Ojo de Agua conmemoró la edición número 50 de su tradicional viacrucis viviente, una de las representaciones más emblemáticas de la Semana Santa en la ciudad, que reúne año con año a miles de fieles.
La escenificación, que inició en 1976, se ha consolidado como una expresión de fe profundamente arraigada en la comunidad. En esta edición especial participaron entre 60 y 70 actores en escena, además de personal de apoyo, sumando alrededor de 120 colaboradores en total.
Francisco Blanco, quien desde hace una década forma parte de la representación, ocho años interpretando a Caifás, compartió la complejidad emocional de dar vida a uno de los personajes centrales en la condena de Jesús.
"Es una energía muy contradictoria. Como personaje sabes que participas en todo el sufrimiento de Jesucristo, pero como persona es un nudo en la garganta", expresó.
Blanco destacó que uno de los objetivos principales es transmitir al público el sacrificio de Cristo. La respuesta de los asistentes, dijo, confirma el impacto de la representación: "La gente llega a sentir enojo hacia los personajes, pero también vemos lágrimas durante las caídas y la flagelación. Eso significa que el mensaje está llegando".
El proceso de preparación comenzó desde enero, con un casting en el que antiguos intérpretes del papel de Jesús eligieron al nuevo protagonista, David Fuentes, integrante de la comunidad parroquial.
Además de la conmemoración por las cinco décadas de representación, esta edición incorporó un elemento especial: el homenaje a los mártires cristeros en el marco del centenario de la resistencia religiosa en México.
Durante las escenificaciones se incluyó la representación de figuras como el beato Anacleto González, integrando así un componente histórico a la tradición.
En cuanto a la asistencia, aunque no se cuenta con una cifra oficial, se estima que miles de personas acudieron al evento. El año pasado se registraron cerca de 15 mil asistentes, y en esta ocasión la afluencia se percibió igualmente significativa, con una gran concentración de fieles a lo largo del recorrido.
La edición 50 del viacrucis viviente no solo reafirma la continuidad de una tradición, sino también su capacidad de convocar, emocionar y fortalecer la identidad religiosa y cultural de Saltillo.