Colectivos civiles apoyan tanto al padre denunciante como a la defensa de Stella N.
Por: Marco Juarez
SALTILLO, Coahuila.
En una resolución que se da por primera vez para la entidad, un juez de control vinculó a proceso penal a Stella N, señalada por violencia familiar con enfoque de violencia vicaria, un delito en el que se utiliza a niñas y niños como herramienta de daño emocional o control hacia otra persona. Este caso constituye el primer proceso penal de este tipo contra una mujer en Coahuila.
La audiencia, celebrada este lunes en el Centro de Justicia Penal, tuvo una duración de poco más de 6 horas y se centró en la acusación presentada por el Ministerio Público, que atribuye a la imputada acciones de obstrucción parental, maltrato psicológico y físico hacia sus hijos, así como la supuesta utilización de los menores para afectar al padre de familia, identificado como Jhonny Emmanuel Robles.
El juez determinó que existían elementos suficientes para llevar a Stella N ante el proceso penal y otorgó un plazo de 3 meses para la investigación complementaria. Durante la audiencia, la defensa aportó testimonios y argumentos de descargo, pero estos no fueron suficientes para evitar la vinculación.
Inicialmente se había impuesto el arresto domiciliario; sin embargo, en la audiencia el juez ajustó la medida, estableciendo que la imputada deberá presentarse periódicamente ante la autoridad judicial en el estado de Colima, donde actualmente radica por motivos laborales.
Colectivos civiles como "Padres por la Verdad" y "Noas Hijos Rehenes" estuvieron presentes en el exterior del juzgado, algunos en apoyo al padre denunciante y otros, incluidas organizaciones feministas, en respaldo a la defensa de Stella, subrayando la importancia de garantizar un proceso justo para todas las partes involucradas.
La vinculación de Stella N a proceso no solo es significativa por tratarse de una mujer imputada en un caso de violencia vicaria, sino también porque abre una vía legal menos explorada para abordar conflictos familiares en los que la utilización de hijos e hijas se convierte en un mecanismo de daño emocional o de control.