Por: Agencia
El ataque a un grupo de turistas, entre ellos tres mexicanos, no tiene tintes terroristas; lo perpetró un joven con supuesto desequilibrio mental. Así lo afirmó Omar Bonnet, el guía de turistas, responsable del grupo agredido este miércoles en las ruinas romanas de Jerash, en Jordania, uno de los lugares más visitados de ese país, ubicado junto a la ciudad nabatea de Petra y el desierto de Wadi Rum.
Entrevistado por Pascal Beltrán del Río, para Imagen Radio, Bonnet afirmó que el ataque lo perpetró “un joven, de 21 o 22 años, que tiene un desequilibrio mental, y lamentablemente lo que hizo fue atacar con un cuchillo en la parte que se infiltró, antes de entrar a la zona arqueológica, en el camino”. Aseguró que luego del ataque hay condiciones para continuar el viaje.Señaló que en un principio los afectados fueron ocho; dos jordanos policías, un jordano conducto y un compañero guía de turistas, tres mexicanos, -una pareja, junto a la madre de la mujer de 29 años de edad, y una suiza todos están en buena salud, estables. Cuatro de ellos, fueron intervenidos” La turista mexicana, Mónica Díaz, de 29 años de edad, y un guardia jordano, que logró la detención del agresor, “fueron los que sufrieron más, pero ahora están estables, en el Hospital General Rey Hussein”, y están bien, enfatizó. Agregó que según reportes médicos “los mexicanos lesionados, se llevarían entre cinco días y una semana en recuperación”. Este hecho, insistió, es extraordinario en ese país; se trata “de una cosa bien rara para nuestra cultura, para nuestra gente, para nuestro conocimiento, por ello, todos, desde los cargos más altos a los más bajos, han venido a disculparse por set acto, que para nosotros es muy violento, no estamos acostumbrados a algo de este tipo”. Jordania es un país que se ha destacado por su seguridad e integridad “y muy lejos de estas cosas”, dijo. “Gracias a Dios, al final la gente se ha recuperado, y también la confianza de los mexicanos. En este momento estamos rumbo a Petra”. Omar Bonnet concluyó que el ataque en Jerash “se trató de un acto individual y no algo que represente a nuestra gente”.