El nacimiento de 26 pollos marca un hito en los esfuerzos de desextinción de especies como el dodo y el moa.
Por: Staff / La Voz
La carrera por la desextinción acaba de dar un salto técnico histórico. La compañía estadounidense Colossal Biosciences anunció un hito clave en su hoja de ruta científica: el nacimiento exitoso de 26 pollos criados dentro de huevos artificiales diseñados en sus propios laboratorios.
Este avance no es solo un logro para la avicultura; representa la infraestructura biológica necesaria para los planes más ambiciosos de la empresa con sede en Dallas: traer de la muerte al icónico dodo de la isla Mauricio y al moa gigante de Nueva Zelanda.
El dispositivo diseñado por Colossal sustituye la compleja ingeniería de la naturaleza mediante un sistema híbrido de alta tecnología que consta de dos elementos clave:
Membrana semipermeable de silicona: Diseñada específicamente para imitar la respiración de un cascarón real. Permite que el oxígeno entre de forma pasiva, retiene la humedad interna y actúa como un escudo contra bacterias y contaminantes.
Soporte rígido hexagonal: La estructura externa que sostiene la membrana.
La "ventana" de control: El diseño incluye una sección transparente en la parte superior. Esto permite a los investigadores monitorear el desarrollo del embrión en tiempo real sin romper el ecosistema interno del huevo.
Una de las mayores ventajas de este armazón es su escalabilidad. En teoría, el sistema puede moldearse para albergar desde el diminuto embrión de un colibrí hasta las dimensiones de una pelota de fútbol, el tamaño requerido para los huevos del extinto moa gigante, un ave que rozaba los cuatro metros de altura.
Cultivar un ave fuera de su cascarón natural es un desafío médico que la ciencia lleva intentando resolver desde hace casi cuatro décadas. El gran enemigo siempre ha sido la gestión del oxígeno.
Los experimentos previos (que utilizaban plástico de cocina o recipientes rígidos) solían requerir ráfagas de oxígeno concentrado al final de la incubación, lo que terminaba dañando el ADN del animal y provocando tasas de éxito bajísimas.
El cambio de paradigma de Colossal: En lugar de bombear oxígeno a presión, la nueva membrana de silicona permite que el gas se difunda de manera pasiva y constante, simulando con precisión lo que ocurre en un nido real y protegiendo las células del embrión.
Este sistema no reemplaza todo el ciclo reproductivo. Las gallinas reales siguen poniendo los huevos de manera interna; los científicos los recuperan entre las 24 y 48 horas posteriores, seleccionan los que son viables y mudan todo su contenido al contenedor artificial para la fase final.
Es importante aclarar que este huevo no edita el ADN. Modificar genéticamente un ave es sumamente complejo porque, una vez puesto el huevo, el embrión ya tiene cerca de 50,000 células, una cantidad inmanejable para las herramientas de edición actuales.
Por ello, Colossal trabaja en una etapa muy anterior: las células germinales primordiales (precursoras de óvulos y espermatozoides). El año pasado ya lograron cultivar estas células a partir de palomas domésticas, las cuales servirán como puente genético para recrear al dodo usando a la paloma de Nicobar como sustituta. En el caso del moa gigante, se evalúa usar al emú o al tinamú para iniciar el proceso, transfiriendo luego el embrión al huevo artificial cuando su tamaño supere la capacidad del ave hospedadora.
A pesar del entusiasmo de la empresa —cofundada por el empresario Ben Lamm y el genetista George Church, y valuada en más de 10,000 millones de dólares—, la comunidad científica externa pide cautela:
Falta de datos: Biólogos evolutivos señalan que Colossal no ha publicado un artículo revisado por pares ni detalló cuántos intentos fallidos hubo antes de lograr los 26 nacimientos.
Es solo el contenedor: Expertos recuerdan que un huevo es un sistema biológico completo y la membrana es solo una de sus partes; el resto de los componentes internos aún dependen de la naturaleza.
Prioridades de conservación: Ecólogos advierten que para proteger a las aves actuales en peligro, la prioridad urgente sigue siendo frenar la destrucción de sus hábitats, evitar choques contra edificios y controlar la depredación por gatos, más allá de los rescates biotecnológicos.
Con proyectos activos que van desde el mamut lanudo y el tilacino hasta el lobo terrible (del cual ya nacieron tres cachorros en 2024), Colossal sigue sumando herramientas a una cartera tecnológica que busca desafiar los límites de la extinción.