Moscú se expresa contra la expansión de la Alianza hacia el este, mientras que Washington rechaza las acusaciones de que la OTAN constituya un peligro para Rusia.
Por: Agencia
La expansión de la OTAN hacia el este y las relaciones entre Rusia y la Alianza han vuelto recientemente a la agenda internacional. La cuestión está directamente relacionada con la situación que se registra en la frontera ruso-ucraniana, tema que fue abordado durante la reunión mantenida este jueves en Estocolmo por el ministro de Asuntos Exteriores ruso y el secretario de Estado de EE.UU.
Moscú critica enérgicamente la intención de la OTAN de expandirse hacia el este y propone —como medida para lograr una desescalada— elaborar documentos que garanticen la seguridad de Rusia en esta dirección, mientras en el Pentágono expresa sus preocupaciones sobre las supuestas actividades militares de Rusia cerca de las fronteras ucranianas.
"El escenario de pesadilla de una confrontación militar"
Respecto a la expansión de la Alianza, que implica no solo la aceptación de nuevos miembros, sino también el despliegue de tropas en países vecinos de Rusia, el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró que Moscú busca "garantías de seguridad fiables y a largo plazo", y que en las conversaciones con EE.UU. y sus aliados "insistirá en la elaboración de acuerdos específicos que descarten cualquier expansión de la OTAN hacia el este".
El mandatario ruso subrayó que lo que Moscú necesita son precisamente garantías jurídicas, porque los países occidentales no han cumplido sus compromisos verbales. Putin destacó que las "legítimas preocupaciones de Rusia en materia de seguridad" han sido y siguen siendo ignoradas.
A su vez, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró que la organización considera "inaceptable" la idea de que Rusia pueda tener una esfera de interés, ya que sus vecinos son Estados soberanos, y afirmó que Moscú "no tiene derecho de veto o derecho de voto" en la cuestión de la entrada de Ucrania en la Alianza.
Continuando las discusiones sobre el tema, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó este jueves que la OTAN provoca un agravamiento de la situación en las fronteras rusas y que su expansión afecta la seguridad del país, mientras la Alianza se niega a considerar las propuestas de Moscú para aliviar las tensiones. En ese contexto, Lavrov recordó que "el principio de indivisibilidad de la seguridad [...] establece que nadie debe fortalecer su seguridad a costa de la seguridad de los demás".
El jefe de la diplomacia rusa hizo hincapié en que es "categóricamente inaceptable" que los países vecinos de Rusia se conviertan en "un trampolín para el enfrentamiento" con Moscú. Sostuvo también que se está produciendo un regreso "al escenario de pesadilla de una confrontación militar" mientras la infraestructura de la OTAN se acerca a las fronteras rusas.
Violación de líneas rojas
Por su parte, desde Moscú declararon en repetidas ocasiones que no planean acciones militares en territorio ucraniano, al mismo tiempo que reiteraron que las palabras sobre la supuesta amenaza de su agresión contra Ucrania se usan como pretexto para desplegar más unidades de equipos militares de la OTAN cerca de la frontera rusa.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, destacó este jueves que "la OTAN se acercó" a las fronteras rusas y está aumentando su infraestructura militar, así como realizando ejercicios en la región. La vocera reiteró en ese contexto que la expansión de la OTAN hacia el este es "una línea roja" para el Kremlin. De acuerdo con sus palabras, "la continuación del involucramiento de Kiev en la órbita militar de la Alianza", así como la explotación de la infraestructura militar ucraniana por parte de la OTAN, que "se inició 'de facto'", y la intención de convertir a Ucrania en "un trampolín de enfrentamiento contra Rusia" plantean "consecuencias negativas serias, una desestabilización de la situación militar-política en Europa". Zajárova hizo hincapié en que después de la Guerra Fría la OTAN prometió no expandirse hacia el este, pero "estas promesas se olvidaron y no se cumplieron".
Estas declaraciones llegaron después de que Vladímir Putin afirmara este martes que el despliegue de complejos de ataque en el territorio de Ucrania supondría traspasar una línea roja. "¿Y qué deberíamos hacer? Entonces tendremos que crear algo similar en relación con aquellos que nos amenazan de esta manera. Y podemos hacerlo ahora", subrayó el mandatario.
A su vez, el presidente de EE.UU., Joe Biden, dijo este viernes que "no acepta líneas rojas de nadie" y prometió mantener una "larga discusión" con su homólogo ruso, Vladímir Putin, sobre las tensiones entre Rusia y Ucrania. "Estamos al tanto de las acciones de Rusia desde hace mucho tiempo y mi expectativa es que tendremos una larga discusión con Putin", declaró el mandatario.