La petrolera mexicana invirtió USD 596 millones para comprar el otro 50% de la instalación que pertenecía a Royal Dutch Shell
Por: Agencia
INFOBAE.- Curtis Smith, vocero oficial de Royal Dutch Shell, informó que el proceso de compra/venta del otro 50% de la refinería Deer Park a Petróleos Mexicanos (Pemex) se verá paralizado hasta que se termine una revisión de seguridad promovida por el Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés).
El anuncio salió a la luz este martes 30 de noviembre, siendo que se esperaba que la transacción concluyera el miércoles 1 de diciembre; sin embargo, se espera que este proceso finalice antes de que termine el 2021.
“Aunque esperábamos poder concluir la venta de la refinería Deer Park antes en el proceso de revisión del CFIUS, seguimos apuntando a finales de 2021 como fecha de cierre para la transferencia de la participación de Shell en la refinería”
En mayo de este año se anunció que la petrolera Shell pondría en venta el 50% de la refinería con sede en Texas, de tal modo que el otro socio, Pemex, tuvo la preferencia para entrar a esta transacción, por lo que se pactó la suma de USD 596 millones (12,772 millones de pesos aproximadamente) para que la empresa productora del Estado mexicano adquiriera el 100% de las instalaciones que producen 302,800 de barriles diarios.
Asimismo, Smith señaló que Pemex no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios. Un portavoz del CFIUS declinó hablar al respecto. “No hay una nueva fecha de cierre”, dijo una de las personas familiarizadas con el asunto. “Podría ser la próxima semana. Podría ser a principios del próximo año”, añadió.
La inspección podría atender a una petición de Brian Babin, militante republicano del sureste de Texas quien señaló en junio que tenía “importantes preocupaciones” sobre el proceso de adquisición, por lo que solicitó al departamento del Tesoro y al de Energía que realicen una revisión integral al proceso de venta.
El texano dijo, a través de una carta dirigida a Janet Yellen, secretaria del Tesoro, y a Jennifer Granholm, secretaria de Energía, que tenía serias dudas de que la petrolera mexicana cuente con los “medios corporativos para operar una instalación de este tipo en Estados Unidos”.