'Robocops' vigilan calles en Singapur; reprenden a ciudadanos

Unos robots de patrullaje llamados 'Xavier' fueron puestos a prueba en Singapur, donde se encargan de detectar 'comportamientos no deseables' y lanzar advertencias a los ciudadanos

Por: Agencia

Singapur puso a prueba unos robots de patrullaje que lanzan advertencias a personas envueltas en "comportamiento social no deseable", lo que aumenta el arsenal tecnológico de vigilancia en esta ciudad-Estado fuertemente controlada.

Desde el amplio número de cámaras CCTV (Circuito Cerrado de Televisión) hasta los postes de iluminación equipados con tecnología de reconocimiento facial, actualmente a prueba, Singapur ha visto una explosión de herramientas para vigilar a sus habitantes.

Singapur ha sido criticada por reducir las libertades civiles y su población se acostumbró a los fuertes controles, pero hay una preocupación creciente con la tecnología intrusiva.

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'Sin restricciones'

Lee Yi Ting, una activista de los derechos digitales, dijo que los aparatos son la forma más reciente de vigilar a los singapurenses.

Pero el gobierno defiende el uso de los robots, al decir que durante la fase de prueba no podrán identificar o tomar acciones contra quienes cometan ofensas, y que son necesarios para atender la falta de trabajadores ante el envejecimiento poblacional.

Agregó que podrían ayudar a reducir el número de oficiales requeridos para patrullar las calles.

Singapur, una isla de 5.5 millones de habitantes, tiene 90 mil cámaras policiales y debe duplicar esa cifra para 2030, al tiempo que podría instalar en toda la ciudad la tecnología de reconocimiento facial que ayuda a las autoridades a distinguir rostros en la multitud.

Este año se dieron muestras de rechazo público cuando las autoridades admitieron que la policía tuvo acceso a la información sobre casos de covid-19 recogida por un sistema oficial.

El gobierno posteriormente aprobó leyes para limitar su uso.

Pero los críticos dicen que las leyes de la ciudad-Estado suelen limitar poco la vigilancia gubernamental, y los singapurenses tienen poco control sobre lo que ocurre con los datos recogidos.

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