Tras la pérdida del control del Congreso, el presidente estadounidense descartó que los resultados representen un rechazo a su Gobierno.
Por: Redaccion La Voz
Las derrotas del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos provocaron un nuevo escenario político para Donald Trump, quien tendrá que enfrentar una Cámara de Representantes y un Senado bajo control demócrata. Sin embargo, el mandatario rechazó que los resultados electorales representen un golpe directo contra su administración y evitó asumir responsabilidad por el desempeño de su partido.
Durante una entrevista telefónica con Fox News, Trump defendió su gestión y aseguró que sus primeros dos años de Gobierno han sido los mejores en la historia presidencial en materia económica y de resultados generales.
"Pero no lo veo como un golpe contra mí", afirmó al ser cuestionado sobre las consecuencias políticas de la jornada electoral.
El presidente también restó importancia a factores que pudieron influir en el voto ciudadano, como la guerra con Irán, los aranceles que incrementaron los precios y las decisiones de su administración sobre temas que, según las críticas, no responden a las principales preocupaciones de los estadounidenses.
Trump responsabiliza a los candidatos republicanos
En lugar de reconocer un posible desgaste de su Gobierno, el mandatario atribuyó buena parte de las derrotas a los propios aspirantes republicanos, a quienes señaló por no conseguir movilizar suficientes votantes.
Trump consideró que los resultados fueron una sorpresa menor y sostuvo que esperaba un mejor desempeño de los candidatos que recibieron su respaldo.
"Simplemente no inspiraron a la gente a salir a votar", declaró a Fox News. También argumentó que, de haber aparecido él mismo en las boletas, el resultado habría sido diferente.
Durante el último mes de campaña, el presidente recorrió distintos estados republicanos a bordo del Air Force One para promover las candidaturas de su partido e insistir a sus seguidores en que votaran como si él también estuviera participando en la contienda.
Sin embargo, varios de los aspirantes que apoyó terminaron derrotados, entre ellos Darline Graham, Ken Paxton, Michael Whatley y Mike Collins.
También cuestiona a sus propios aliados
La reacción de Trump no se limitó a los candidatos que perdieron. A través de su plataforma Truth Social, anunció que analizaría públicamente los motivos por los que algunos aspirantes consiguieron ganar y otros fracasaron.
Uno de sus primeros señalamientos estuvo dirigido al gobernador de Texas, Greg Abbott, a quien calificó como un republicano únicamente de nombre y criticó por regresar a una estrategia política que, según el mandatario, no dio buenos resultados.
En otra entrevista con Politico, Trump aseguró que no pretendía repartir responsabilidades y describió la jornada como un periodo del que había aprendido mucho.
También defendió su respaldo a Ken Paxton en Texas, pese a que su decisión de apoyarlo en lugar del senador John Cornyn había generado diferencias entre integrantes del Partido Republicano.
Al explicar su postura, el presidente sostuvo que no tenía otra alternativa y recordó que Paxton le había mostrado respaldo político.
Trump habla de acuerdos con los demócratas
Con el control del Congreso ahora en manos de sus adversarios políticos, el mandatario también dejó abierta la posibilidad de trabajar con legisladores demócratas para impulsar algunos proyectos.
Trump aseguró que mantiene amistades dentro del partido opositor y que ya había conversado con algunos de sus integrantes, aunque no reveló sus nombres.
Sus declaraciones representan una señal de disposición al diálogo en un escenario legislativo que será distinto durante el resto de su mandato. No obstante, ofrecimientos similares ya habían surgido después de las elecciones intermedias de 2018, cuando los republicanos perdieron el control de la Cámara de Representantes, sin que finalmente se consolidara la cooperación bipartidista anunciada.
Descarta arrepentirse de la guerra con Irán
Otro de los temas abordados por Trump fue el conflicto con Irán, una de las cuestiones señaladas como posibles factores de descontento entre los votantes.
Aunque reconoció que la guerra pudo influir parcialmente en los resultados electorales, el presidente descartó arrepentirse de las decisiones que llevaron a su administración a iniciar el enfrentamiento.
"No pienso en eso. Hice lo correcto", respondió al Wall Street Journal cuando le preguntaron si lamentaba haber iniciado la guerra. Incluso aseguró que volvería a tomar la misma decisión.
Con este panorama, Trump mantiene su defensa de la gestión presidencial y atribuye las derrotas principalmente a los candidatos republicanos, mientras se prepara para gobernar con un Congreso controlado por los demócratas, un cambio que modificará las condiciones políticas para impulsar su agenda.