El 24 de febrero de 2022, un día que quedará grabado en la mente de millones de ucranianos y del mundo
Por: Israel Castro
Un 24 de Febrero del 2022, el Ejercito Ruso, inicio un ataque armado en contra de Ucrania, iniciando de facto, una nueva guerra en Europa, un evento que no se había visto desde los años 90, cuando Yugoslavia se separo en varias republicas, terminando décadas de paz.
En su momento, medios derechistas de Estados Unidos y Europa, incluso medios de izquierda de América Latina, aseguraron que esta invasión era un invento de los Estados Unidos, con el objetivo de justificar una intervención en Ucrania. Un años después, estos mismo medios, ahora justifican esta invasión, siguiendo la linea de propaganda rusa.
Semanas antes de la invasión, medios rusos, políticos y el propio Vladimir Putin, se mofaron de las advertencias de occidente, asegurado que solo se buscaba a Rusia de culpar de crímenes que no a cometido.
A pesar de estas palabras y promesas de paz, Rusia atacó de manera rápida en toda la frontera ucraniana, dejando ver las intensiones imperialistas rusas de intentar reformar la Unión Soviética y sus viejas fronteras.
Rusia aseguraba que esta intervención militar (como oficialmente es llamada esta invasión) duraría apenas unos cuantos días, esto tras los primeras horas de éxito, pero el plan se derrumbo a unos kilómetros de la capital de Ucrania, Kiev.
Putin, ni sus fuerzas, esperaban que una guerra que se resolvería en horas, terminaría, el día de hoy, cumpliendo un año de batallas interminables, un año donde las fuerzas rusas pasaron de ser un ejercito temido y moderno, a un simple chiste.
Un ejercito que logro ser derrotado en todos los frentes, tanques que la maquina de propaganda rusa afirmaba eran capaces de resistir una guerra moderna, eran destruidos con lanzacohetes occidentales, eran discapacitados por ataques con bombas molotov, incluso, quedarse sin combustible.
Una fuerza aérea tan incompetente, que sus aviones mas preciados y costoso, el SU-57 no pueden volar sobre Ucrania, por miedo a ser derribados, donde los aviones que si pueden entrar, tienen que utilizar GPS civiles para poder ubicarse, vulnerando sus posiciones.
Desde el fracaso ruso en tomar la capital, Ucrania a recuperado terreno, expulsado a los rusos de sus tierras, orillándolos a las regiones mas alejas de la capital, dejando ver el fracaso ruso, a tal punto que se vieron en la necesidad de llamar a mercenarios, terroristas y prisioneros para combatir en las líneas de frente y salvar lo que les quedaba de honor.
Ahora, no es la existencia de Ucrania la que es cuestionada, si no la de Rusia, un estado débil basado solamente en sus capacidades militares y en su exportación de petróleo, que ahora con estas derrotas, dejan en evidencia la fragilidad del estado ruso y de Vladimir Putin.
Rusia se enfrenta a un año decisivo, es año electoral, y con las derrotas en Ucrania, el hombre fuerte de Moscú ahora es cuestionado por su propio gobierno, por sus propios propagandistas y por sus aliados.
El futuro es claro para Ucrania, se integraran a la Unión Europea, recibirán apoyo en su re construcción, las ideas radicales serán purgadas por las lecciones que a dejado la guerra y estará fuertemente armada en caso de una tercera invasión.
Pero para Rusia, todo es incierto, incluso, impredecible. Rusia es una nación multiétnica y multireligiosa, con profundas divisiones raciales y económicas, que al igual que en tiempos de la Unión Soviética, se mantiene unida bajo un fuerte líder, como lo fue Lenin y Stalin. Pero sin esta figura cae, podríamos ver una balcanización de Rusia.
Una enorme guerra civil entre facciones dirigidas por sus propios lideres regionales, peleando por los enormes recursos naturales, una amarga guerra que empequeñecería las guerras de Bosnia.
#SlavaUkraini