La mujer fue acusada de envenenar a sus amigas.
Por: Staff / La Voz
Argentina.- Un juego de té usado por una asesina en serie en Argentina fue subastado por su hijo Martín Murano.
El hombre en entrevista para CNN contó que él no quería tener nada que le recordara a su madre, debido a los crímenes que cometió.
Narró que ese juego de té le llegó hace meses; estuvo en una caja por 40 años ya que nadie se atrevió a abrirla.
“Yo a las tazas no las quería ni ver. Se las regalé a la mamá de una amiga que le gustaban las antigüedades. Ella ni siquiera las abrió cuando supo que eran de Yiya. Quedaron embaladas.
“Hace unos meses me llama mi amiga y me dice ‘Tengo algo tuyo, te lo voy a mandar’. Llegó una caja y era este juego de té”.
Martín aterrado por ello, no sabía qué hacer, hasta que un amigo le sugirió que lo subastara y el dinero lo entregara a un refugio de animales en Mar de Plata, donde es padrino.
"Fíjate qué paradoja, Yiya odiaba a los animales. Yiya arruinó varias familias. Una vez que se logre subastar, habrá una gran cantidad de perritos y gatitos felices. Es lo que realmente me importa”, señaló el hombre.
¿Qué crímenes cometió Yiya Murano?
Mercedes Bolla Aponte de Murano, alias "Yiya", fue la primera asesina en serie de Argentina. Usó el juego de té, que actualmente se subasta, para envenenar a sus amigas.
Fue hasta 1979 cuando su caso tomó notoriedad ya que las hijas de Carmen Zulema Del Giorgio de Venturino, una de las víctimas, pidieron una autopsia al cuerpo de su madre debido a una información que les llegó.
La autopsia determinó que había rastros de cianuro en la mujer.
Tras iniciar las investigaciones, las autoridades descubrieron que Yiya recibía dinero de sus amigas y les prometía multiplicarlo en el mercado financiero.
Esa información le ayudó a los investigadores a dar con más víctimas: Nilda Gamba y Lelia Formisano de Ayala, dos mujeres a las que Murano les debía dinero y que habían fallecido un mes antes que Del Giorgio.
Los cuerpos fueron exhumados para la realización de autopsias, y los resultados señalaron que tenían cianuro en sus sistemas.
En 1993, una reducción a su condena le permitió salir de prisión. Murano murió en libertad en 2014.
Martín, su hijo tenía 13 años cuando ella fue detenida por primera vez. “Yiya fue el vector que me trajo a la tierra. Pero no tuve ningún otro vínculo con ella”, señala.
Contó que piensa que su madre también intentó matarlo.
“Dejó una torta sobre la mesada, abierta. Me vio cortar una rebanada, y cuando estaba por llevármela a la boca, me la sacó y tiró todo al incinerador. ¿Me perdonó la vida, se arrepintió, no se animó? Nunca lo sabremos.