Claudia Sheinbaum abre debate sobre fracking en Coahuila

El gobierno mexicano busca evaluar la viabilidad del fracking en Coahuila a través de un comité científico.

Por: Staff / La Voz

En el norte del país, donde el desierto guarda secretos bajo la tierra, Coahuila se ha convertido en el epicentro de una decisión que podría redefinir la política energética de México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha abierto la puerta a un debate que hasta hace poco parecía cerrado: el uso del fracking para extraer gas natural.

Pero esta vez, la decisión no será inmediata. El gobierno ha dado dos meses a un grupo de científicos mexicanos para responder una pregunta clave: ¿es viable —y responsable— explotar el gas no convencional en el país?

Ciencia antes que política

Lejos de tomar una postura apresurada, la estrategia apuesta por el análisis técnico. Un comité integrado por especialistas de instituciones como la UNAM, IPN y la UAM evaluará los impactos del fracking desde tres ángulos: ambiental, social y tecnológico.

El objetivo es claro: evitar decisiones ideológicas y basarlas en evidencia científica. Se trata de un ejercicio inédito en el país, donde históricamente el tema ha generado divisiones profundas.

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¿Por qué Coahuila?

No es casualidad que la mirada esté puesta en este estado. Coahuila cuenta con condiciones geológicas favorables y zonas con baja densidad poblacional, lo que permitiría realizar estudios más controlados.

Además, forma parte de regiones con alto potencial de gas no convencional, como la Cuenca de Sabinas, donde se concentran importantes reservas energéticas aún sin explotar.

Entre la oportunidad y el riesgo

El fracking promete algo tentador: reducir la dependencia energética de México, que actualmente importa gran parte del gas que consume. Pero el costo puede ser alto.

Diversas organizaciones y especialistas advierten que no existe un "fracking sustentable" comprobado y que los riesgos —como contaminación de agua, uso intensivo de recursos y daños ambientales— siguen siendo motivo de preocupación.

La discusión, por tanto, no es solo técnica, sino también ética: ¿vale la pena apostar por más combustibles fósiles en plena transición energética?

Un giro político con consecuencias

La apertura al análisis del fracking también representa un cambio significativo en el discurso del gobierno. Durante años, esta técnica fue rechazada por sus impactos ambientales. Hoy, ante la presión por garantizar energía y reducir importaciones, el enfoque parece evolucionar hacia una postura más pragmática.

Este giro coloca a México frente a un dilema moderno: equilibrar desarrollo económico, soberanía energética y sostenibilidad ambiental.

Cuenta regresiva

El reloj ya empezó a correr. En dos meses, el comité científico deberá entregar sus conclusiones, y con ellas, el país podría tomar una de las decisiones energéticas más importantes de los últimos años.

Mientras tanto, Coahuila no solo es un territorio rico en recursos: es el laboratorio donde México decidirá cómo quiere construir su futuro energético.

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