La presidenta Claudia Sheinbaum se compromete a mantener la canasta básica sin aumentos en medio de la inflación.
Por: Staff / La Voz
En medio de un escenario internacional complicado —marcado por el alza del petróleo y tensiones geopolíticas— la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje claro: la canasta básica en México no debe subir.
Pero, ¿cómo lograrlo cuando todo alrededor parece encarecerse?
El combustible: la pieza claveEl gobierno federal ha identificado al precio de los combustibles como uno de los factores más determinantes en el costo de vida. No es casualidad: el diésel mueve prácticamente toda la cadena de suministro del país.
Cuando sube el combustible, sube todo:
- transporte de alimentos
- distribución de mercancías
- costos de producción
Por eso, la estrategia es directa: controlar los precios de gasolina y diésel para evitar un efecto dominó en la economía.
Actualmente, el objetivo es mantener:
- gasolina magna en alrededor de 24 pesos por litro
- diésel cerca de 28 pesos por litro
Sin esta intervención, el panorama sería muy distinto: la gasolina podría superar los 30 pesos por litro.
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La batalla por los alimentos básicosLa preocupación no es menor. En semanas recientes, productos esenciales como:
- frutas
- verduras
- legumbres
han mostrado incrementos, en parte por el encarecimiento del transporte.
Ante esto, Sheinbaum anunció reuniones clave con:
- empresarios
- supermercados
- productores agrícolas
El objetivo: lograr acuerdos para mantener precios estables dentro del PACIC (Paquete contra la Inflación y la Carestía).
Su postura fue contundente:
"Nadie se debe aprovechar... todos tenemos que apoyar a las familias mexicanas."
Un problema global... con respuesta localEl reto no es exclusivamente mexicano. El precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril debido a conflictos internacionales, lo que presiona los costos energéticos en todo el mundo.
Sin embargo, México ha optado por una estrategia poco común:
- subsidios a combustibles
- acuerdos con el sector privado
- control de precios clave
Todo con un objetivo central: contener la inflación y proteger el poder adquisitivo.
¿Funciona la estrategia?
Las autoridades sostienen que sí. De hecho, el gobierno argumenta que mantener bajo control los combustibles ha sido clave para evitar un aumento mayor en los precios de alimentos y servicios.
Pero también hay desafíos:
- presión internacional en precios energéticos
- impacto fiscal de los subsidios
- riesgo de que los acuerdos con empresas no se respeten
Aun así, la apuesta está hecha.
El fondo del mensajeMás allá de los números, el mensaje político y económico es claro:
- El precio de la comida no puede quedar a merced del mercado internacional.
- El Estado intervendrá para proteger la economía familiar.
En un contexto donde la inflación sigue siendo una amenaza, el control de combustibles se ha convertido en la principal herramienta del gobierno para evitar que el golpe llegue directamente a la mesa de millones de mexicanos.