Claudia Sheinbaum firma acuerdo para impulsar acero nacional

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero estima que el pacto protegerá inversiones por 8 mil millones de dólares.

Por: Staff / La Voz

En una decisión que busca fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia del extranjero, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo con empresas siderúrgicas para que todo el acero adquirido por el Gobierno de México sea producido dentro del país. La medida representa un giro estratégico en momentos de presión comercial internacional y creciente competencia asiática.

El anuncio llega en un contexto complejo: durante 2025, México consumió alrededor de 28 millones de toneladas de acero, pero cerca de la mitad provino de importaciones. Esto significa que una gran parte de la demanda nacional no estaba siendo aprovechada por productores mexicanos. Con el nuevo pacto, el gobierno busca cerrar esa brecha y convertir sus compras públicas en motor de crecimiento interno.

Una defensa económica frente al exterior

La decisión también responde al endurecimiento comercial de Estados Unidos, que ha impuesto aranceles al acero y aluminio mexicanos, afectando exportaciones y reduciendo competitividad. Paralelamente, empresarios del sector han denunciado la entrada de acero asiático a precios bajos, lo que ha presionado a las plantas nacionales.

Ante ese escenario, el mensaje del gobierno es claro: si México produce acero, México lo compra.

Empleo, inversión y obras nacionales

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero celebró el acuerdo al considerar que podría proteger inversiones por hasta 8 mil millones de dólares y cerca de 90 mil empleos ligados al sector. Además, proyectos de infraestructura, vivienda y obra pública tendrían ahora mayor contenido nacional.

Esto podría beneficiar especialmente a estados con fuerte presencia industrial como Coahuila, Michoacán y Durango, donde la producción siderúrgica es clave para la economía regional.

Más que acero: una señal industrial

El acuerdo no solo trata de metal. También es una señal de política económica: impulsar cadenas productivas locales, fortalecer empleos industriales y usar el gasto público como palanca de desarrollo.

Si la estrategia funciona, cada puente, carretera, hospital o vivienda construida con recursos federales podría convertirse también en una oportunidad para la industria mexicana.

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