La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que sin subsidios, la gasolina podría superar los 30 pesos por litro.
Por: Staff / La Voz
En México, el precio de la gasolina parece estable... pero esa calma podría ser engañosa. Detrás de los números en las estaciones de servicio existe una estrategia clave del gobierno: los subsidios. Y sin ellos, llenar el tanque sería mucho más doloroso para el bolsillo.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: sin el apoyo gubernamental, la gasolina superaría los 30 pesos por litro y el diésel rebasaría los 32 pesos.
Esto significa que los precios actuales —alrededor de 24 pesos para gasolina regular y menos de 30 para diésel— no reflejan el costo real del mercado, sino un precio "contenido" artificialmente.
De hecho, en algunas zonas del país ya se han visto precios por encima de los 30 pesos en diésel, lo que da una pista de lo que pasaría sin intervención estatal.
¿Por qué está subiendo tanto?El problema no empieza en México, sino en el mundo.
El precio del petróleo ha subido de unos 60 a más de 100 dólares por barril. Conflictos internacionales, especialmente en Medio Oriente, han presionado el mercado. México importa buena parte de sus combustibles refinados. Todo esto empuja los precios hacia arriba, y sin subsidios, ese aumento se trasladaría directamente a los consumidores.
El subsidio: un "escudo" caroPara evitar un golpe económico, el gobierno aplica estímulos fiscales (menos impuestos a combustibles). Esto funciona como un escudo temporal, pero tiene un costo enorme: miles de millones de pesos semanales que el gobierno deja de recaudar, presión sobre las finanzas públicas y dependencia de una medida que no puede mantenerse para siempre.
Además, el diésel —clave para transporte y alimentos— recibe aún más apoyo, porque su aumento impacta directamente en la inflación.
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El riesgo: una bomba silenciosaAunque hoy los precios parecen "controlados", especialistas advierten algo importante: los subsidios tienen límite. Si el petróleo sigue caro o el gobierno reduce el apoyo: la gasolina podría dispararse rápidamente, el diésel encarecería el transporte y los productos básicos, y la inflación podría aumentar. En pocas palabras, el problema no ha desaparecido... solo está contenido.
Más que gasolina: impacto en todo
El precio de los combustibles no solo afecta a quienes manejan: transporte de mercancías, precio de alimentos, tarifas de transporte público, costos logísticos de empresas. Por eso, mantenerlos "bajos" es una prioridad política y económica.
México vive una especie de equilibrio frágil: los precios de la gasolina no suben... pero solo porque el gobierno está absorbiendo parte del golpe.
La gran pregunta es: ¿hasta cuándo se podrá sostener ese subsidio? Porque cuando desaparezca —total o parcialmente—, el precio real podría sorprender a todos.