Por: El Eventual
Una jornada electoral muy tranquila fue la que se vivió ayer en la región centro, contrario a otras elecciones esta ocasión, no hubo reportes ni pequeños ni grandes, incluso el director de seguridad Pública Municipal dijo que solo se recibió una queja contra una persona que jo está bien de sus facultades mentales.
Eso es bueno porque refleja que la sociedad ha cambiado por completo, ahora se viven condiciones diferentes no como antes que había pleitos y reportes de todo tipo, falta conocer quien fue el triunfador para gobernador, se manejaban varios porcentajes pero lo mejor es esperar.
Del lado sindical hoy saldrá a la luz una información respecto al caso del fideicomiso minero, dicen que es contrario al senador Gómez Urrutia, eso se podrá conocer con información en mano pero de que es cierto no hay duda, es curioso que después de aquel pleito salga información.
No hay duda que existen muchas cosas ocultas, que poco a poco, conforme avance el sexenio saldrán a la luz pública, se acaba el poder político, mientras que el caso de AHMSA también hay confianza que pronto se tengan noticias favorables para la sociedad en general.
Y hoy como todos los lunes el fiscalista Cesar Villarreal Ramos, comparte esta bonita reflexión a modo de fábula pero no deja de ser interesante en estos tiempos de angustia e incertidumbre lo que llegue a modo de lectura relaja el comportamiento de la sociedad, adelante.
En una mañana cálida, Tío Conejo recolectaba zanahorias para preparar su comida preferida, cuando escuchó por cerca de él un gran rugido que lo asustó. Era Tío Tigre, que estaba buscando algo para cazar. Tío Tigre era un felino grande y fuerte, que atemorizaba a los animales pequeñitos del monte, pero no al astuto Tío Conejo, conocido en todas partes por su ingenio.
Al ver a Tío Conejo, Tío Tigre exclamó:—¡Te encontré, Tío Conejo! No podrás escapar de mí esta vez, y serás mi almuerzo del día.Pero Tío Conejo no estaba dispuesto a dejarse comer, así que comenzó a pensar en una solución. Miró alrededor y divisó en la cima de una colina unas grandes rocas, y tuvo una idea. Entonces, le dijo a Tío Tigre:
—Yo soy una presa pequeña y con poca carne. ¿Para qué conformarte conmigo cuando puedes obtener un banquete mayor y más suculento, siendo tú tan grande y fuerte? Verás, en la colina hay un rebaño de vacas. Puedo subir hasta allá rápidamente y lanzarte una novilla para ti.
Tío Tigre alzó la mirada y, como la luz del sol le daba directo en los ojos, solo pudo divisar la sombra de unos bultos a lo lejos. Confiado en las palabras de Tío Conejo, a quien tomaba por débil y cobarde, aceptó la oferta.
Ni corto ni perezoso, Tío Conejo subió a la colina y arrastró una de las pesadas rocas hasta el borde del precipicio, y desde allí gritó a Tío Tigre:—¡Tío Tigre, abre los brazos para que agarres a la novilla!
Entonces el gran y feroz Tío Tigre abrió sus brazos, y la roca le cayó encima, dejándole un enorme chichón en su cabezota que le impidió cazar por varios días. Y una vez mñas, a Tío Conejo lo salvó su astucia y no la fuerza bruta.
Moraleja
Más vale la astucia que la fuerza.