La salud mental infantil es clave para el futuro de la comunidad

Los cambios en el hogar y el uso excesivo de tecnología son factores que contribuyen a la ansiedad infantil.

Por: Staff / La Voz

La ansiedad infantil ha dejado de ser un tema poco visible para convertirse en una preocupación creciente en hogares y escuelas. Cada vez más niños presentan síntomas de estrés y ansiedad relacionados con la escuela, la vida familiar y el uso constante de la tecnología.

La ansiedad es una emoción normal que ayuda a los niños a enfrentar situaciones nuevas o desafiantes. Sin embargo, se convierte en un problema cuando el miedo o la preocupación son intensos, frecuentes y afectan la vida diaria. Un niño con ansiedad puede sentirse abrumado ante tareas escolares, cambios de rutina o situaciones sociales.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad infantil?

A diferencia de los adultos, los niños no siempre expresan con palabras lo que sienten. Muchas veces su ansiedad se manifiesta en el cuerpo o en su comportamiento. Los padres y educadores pueden detectar la ansiedad infantil si observan algunas de estas señales: preocupación constante o miedo excesivo, dificultad para dormir o pesadillas frecuentes, dolores de estómago, irritabilidad constante, actividades sociales, necesidad excesiva de seguridad o compañía.

Estas señales no deben ignorarse, ya que la ansiedad sostenida puede afectar el aprendizaje, la autoestima y las relaciones sociales del niño. La ansiedad infantil suele ser resultado de varios factores como sobrecarga de tareas y actividades, cambios en el hogar, situaciones de violencia, uso excesivo de pantallas, redes sociales, falta de descanso, expectativas muy altas hacia el rendimiento del niño.

Impacto del entorno en la ansiedad infantil

En el contexto actual, muchos menores viven en entornos acelerados donde el tiempo libre y la convivencia familiar se reducen. La familia es el primer espacio de contención emocional en los niños, por lo que es muy importante validar las emociones y mantener rutinas estables, lo que ayudará a que los niños se sientan seguros. Dedicar tiempo diario para conversar, fomentar actividades recreativas y deportivas, establecer horarios de sueño y uso de pantallas, enseñar técnicas de relajación y respiración.

Las instituciones educativas también cumplen un rol clave, ya que pueden hacer una detección temprana y marcar la diferencia. Un maestro atento puede identificar cambios de conducta y canalizar al niño con orientación psicológica si es necesario.

La responsabilidad compartida en la salud mental infantil

La ansiedad infantil no es un problema aislado, sino un reflejo del entorno en el que crecen los niños. Escuchar, observar y acompañar son acciones sencillas que pueden cambiar su bienestar emocional. Promover entornos seguros, afectivos y comprensivos es una responsabilidad compartida entre padres, docentes y sociedad. Cuidar la salud mental de la niñez es invertir en el futuro de la comunidad. Un niño que aprende a reconocer y expresar sus emociones tendrá más herramientas para convertirse en un adulto seguro, empático y resiliente.

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