¿Se acabó la "cruzazuleada"? Cruz Azul humilla a Pumas en su casa y les arrebata el título

Cruz Azul rompe la maldición de la 'cruzazuleada' y se lleva el título.

Por: Staff / La Voz

El futbol mexicano tiene historias que parecen escritas para el drama, y la final del Clausura 2026 entregó una de esas páginas inolvidables. Cuando el reloj agonizaba y la tensión parecía empujar el partido hacia un desenlace incierto, Cruz Azul encontró la fórmula para volver a la gloria y conquistar su décimo campeonato de Liga MX tras vencer 2-1 a Pumas en una final de emociones al límite.

No fue una victoria sencilla ni una coronación sin sufrimiento. Fue, quizá, el tipo de campeonato que mejor representa la identidad reciente del club: uno construido entre dudas, presión y resiliencia. Durante años, la palabra "cruzazuleada" persiguió al equipo como una sombra inevitable. Esta vez, sin embargo, el relato cambió.

Un partido que parecía inclinarse hacia Pumas

El escenario no pudo ser más desafiante para Cruz Azul. En el Estadio Olímpico Universitario, con la afición auriazul haciendo pesar la localía, Pumas golpeó primero. El delantero paraguayo Robert Morales aprovechó una jugada llena de rebotes para abrir el marcador y encender la ilusión universitaria de romper una sequía que ya rozaba década y media sin títulos.

Por momentos, parecía que el equipo dirigido por Efraín Juárez tenía el control emocional del encuentro. Pumas defendía con orden y apostaba al desgaste del rival, mientras el ambiente en Ciudad Universitaria olía a celebración anticipada.

Pero las finales rara vez obedecen la lógica.

El giro inesperado de La Máquina

Cruz Azul regresó al segundo tiempo con otra mentalidad. Más agresivo, más decidido y con una sensación de urgencia evidente. El empate llegó tras una jugada de presión ofensiva que terminó en un autogol de Rubén Duarte, una acción desafortunada para Pumas pero consecuencia del insistente ataque celeste.

A partir de ahí, el partido entró en una dimensión emocional distinta. Ambos equipos comenzaron a jugar con el peso de la historia sobre los hombros: Pumas intentando resistir; Cruz Azul buscando romper de una vez por todas con sus demonios.

La recompensa llegó en tiempo agregado.

Carlos Rotondi apareció cuando más importaba. En una acción de nervios, precisión y oportunismo, el argentino encontró el espacio necesario para marcar el gol definitivo al minuto 93 y silenciar un estadio entero. El grito de campeonato fue inmediato. La Máquina estaba de vuelta.

Joel Huiqui: de interino a héroe inesperado

Si hubo una figura simbólica en esta historia, fue la de Joel Huiqui. Hace apenas unas semanas, pocos imaginaban que el exdefensor cementero terminaría levantando un título desde el banquillo.

Huiqui tomó al equipo en un momento complicado y, en apenas siete partidos dirigidos en Primera División, consiguió algo que parecía improbable: estabilizar al plantel y llevarlo hasta el campeonato. Su gestión se convirtió en una de las historias más inesperadas del torneo.

Más allá de la táctica, el técnico logró algo intangible: devolverle confianza a un club históricamente golpeado por las finales perdidas.

¿El inicio de una nueva era?

La décima estrella no solo representa un trofeo más en las vitrinas de Cruz Azul. También simboliza un cambio narrativo. Después de años de frustraciones, eliminaciones dolorosas y etiquetas incómodas, el club parece haber encontrado una nueva identidad: la de un equipo que sabe resistir y responder bajo presión.

Para Pumas, en cambio, queda el sabor amargo de haber estado tan cerca. La espera por un nuevo campeonato continúa, aunque el proyecto mostró señales de crecimiento que podrían convertirlos nuevamente en contendientes.

En una temporada marcada por la expectativa rumbo al Mundial 2026, esta final recordó por qué la Liga MX sigue siendo una fábrica de emociones impredecibles: porque en el futbol mexicano, las heridas del pasado pueden convertirse, de pronto, en la gasolina de una revancha histórica.

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