Pumas de Efraín Juárez se enfrentan al América en cuartos de final

Efraín Juárez, director técnico de los Pumas, se muestra confiado ante el reto que representa el América.

Por: Agencia

Aunque lo negara, a Efraín Juárez se le nota a leguas su corazón azul y oro. Como jugador formado en la cantera universitaria está consciente de que el América es el enemigo número uno de la afición que se da cita en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria. El destino ha querido que los Pumas de la UNAM lleguen a los cuartos de final del Torneo Clausura 2026 para enfrentar a unas Águilas que, aunque han lucido alicaídas en las últimas semanas, siempre resultan peligrosas en instancias de eliminación directa.

Pero Juárez no se anda con medias tintas. Va por el América, aunque habría preferido a ese archirrival en la serie definitiva del certamen, según comentó el joven director técnico al diario deportivo Récord: "Ya todos saben esa respuesta. Me encantaría... ya saben perfectamente, imagínate una final de esas, parecida a la de la 90-91".

El clásico capitalino entre Pumas y América es, sin duda, la serie que roba la atención de la liguilla premundialista. Esta rivalidad encarnizada tiene sus raíces en una cita clave: la final de la temporada 1984-85. Aquel duelo quedó marcado por el polémico arbitraje de Joaquín Urrea en el tercer partido de desempate, disputado el 28 de mayo de 1985 en el Estadio La Corregidora de Querétaro. Desde entonces, este encuentro adquirió un estatus de odio deportivo absoluto. Años después, el propio Urrea, quien falleció el 4 de abril de 2023, reconoció públicamente su error al no marcar una mano clara de Alfredo Tena dentro del área americanista.

El equipo de la UNAM y el cuadro que consolidó su grandeza bajo el mando de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, se volvieron a ver las caras en la final de la temporada 1987-88. En esa ocasión, el América remontó un 1-0 de la ida para golear 4-1 en el Estadio Azteca, en una tarde recordada por la desafortunada actuación del portero Adolfo Ríos. No fue sino hasta la final de la 1990-91 cuando los Pumas cobraron revancha. Tras un global de 3-3, el criterio de goles de visitante le dio el título a los del Pedregal gracias al histórico Tucazo, aquel potente tiro libre de Ricardo Tuca Ferretti.

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