Cruz Azul y Pumas empatan 0-0 en la final del Clausura 2026

El partido en el Estadio Ciudad de los Deportes dejó a Cruz Azul con la frustración de no concretar su dominio.

Por: Agencia

La ida de la gran final del Clausura 2026 fue un auténtico ejercicio de supervivencia. En un Estadio Ciudad de los Deportes que vibró de principio a fin, Cruz Azul y Pumas empataron 0-0, dejando la moneda en el aire para el partido de vuelta. Aunque la red no se movió, el encuentro fue un festín de intensidad donde la figura de un hombre acaparó todos los reflectores: Keylor Navas.

 

Desde el arranque, el conjunto de la Noria, dirigido por Joe Huiqui, impuso condiciones. Con una presión asfixiante y transiciones veloces, los cementeros acecharon constantemente el área rival. Sin embargo, se estrellaron contra la experiencia de Keylor Navas. El guardameta costarricense recordó sus mejores noches en Europa, desactivando cada centro y disparo de Paradela, Rotondi y compañía.

 

La controversia estalló al minuto 26. Una barrida de Álvaro Angulo sobre Christian Ebere fue señalada inicialmente como penal; no obstante, tras la intervención del VAR, el árbitro Ismael Peñuelas invalidó la acción por un fuera de juego previo. El estadio pasó del júbilo a la furia en segundos.

En el complemento, la suerte volvió a sonreírle a los dirigidos por Efraín Juárez. Charly Rodríguez tuvo la oportunidad de oro con un remate colocado que superó a Navas, pero el poste rechazó el esférico, manteniendo el marcador intacto ante la mirada incrédula de la banca celeste.

 

Aspecto

Cruz Azul (La Máquina)

Pumas (Universidad)

Propuesta

Dominio total y presión alta

Resistencia y contragolpe

Figura

Charly Rodríguez (Generación)

Keylor Navas (Salvador)

Incidencia Clave

Gol anulado y poste

Disciplina defensiva

Estado de Ánimo

Frustración por la superioridad no concretada

Confianza por cerrar en casa

 

Mientras Huiqui observaba el encuentro con su característico estilo bielsista, Pumas se dedicó a aguantar los embates, apostando por el orden que los trajo a la final. La Máquina fue superior en funcionamiento, pero careció del "punch" necesario para herir a un equipo universitario que sabe sufrir. Cruz Azul perdonó en su casa; ahora tendrá que meterse al Estadio Olímpico Universitario para intentar arrebatarle el trofeo a unos Pumas que parecen tener la mística de su lado.

La mesa está puesta para el próximo domingo. La Máquina llega con la espina clavada de no haber capitalizado su dominio, mientras que los Azul y Oro regresan a su fortaleza con el impulso anímico de haber salido ilesos de una batalla que parecía perdida. Habrá campeón en CU.

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