Por: agencia reforma
CIUDAD DE MÉXICO.- Pumas le ganó ayer otra Final al Rebaño. Casi 15 años después del partido que le dio la cuarta estrella a la institución, el Club Universidad vivió el duelo ante las Chivas como si se disputara otro trofeo, solo que ahora lo que estaba en juego era la posibilidad de quedarse fuera de la Fiesta Grande.
Los pupilos de Bruno Marioni, quien levantó aquel cetro como jugador, lo tenían claro: les restaban 6 Finales por enfrentar para entrar a la Liguilla y otras 2 para llevarse la Copa. El recuerdo de la tarde del 13 de junio del 2004 penetró más con la llegada de Aílton da Silva, quien pisó el campo universitario luciendo en su playera la frase “gatito ni madres” una de las máximas referencias del conjunto del Pedregal.
Los Pumas regresaron al triunfo, tras pasar sobre Chivas por 2 a 1.
Toda Final necesita de héroes y el de ayer fue Luis Fernando Quintana, quien se sacó la espina de haber cometido el penal que le dio el empate a Chivas con su tercer gol en la Primera División, el primero desde el 1 de octubre de 2017.
El central derribó en el área con una barrida a Isaac Brizuela medio minuto después de que Carlos González adelantara a los Pumas al 27’ dándole dirección a un fuerte servicio de Ignacio Malcorra.
Gael Sandoval aprovechó la pena máxima para igualar los cartones al 30’ y poner en jaque la posibilidad auriazul de llegar a la Liguilla. Pero 11 minutos más tarde apareció el zaguero de 27 años para ganar un balón que quedó botando dentro del área y meterlo con rencor en la red después de golpear el travesaño.
Pumas ya puede tachar con palomita la primera de sus Finales rumbo a la Liguilla.