Una defensa de poder

Por: Luisa Chavez

Cuando era joven no pudo jugar futbol por los estereotipos de la época, pero ya de grande comenzó a cumplir su sueño. Actualmente, Luvia tiene 40 años, es jugadora del equipo Juventus y es ejemplo a seguir para muchas jóvenes que apenas inician en este deporte.

Luvia Aguayo Sánchez nació el 9 de julio de 1979, su esposo es Luis Delgado, con quien tuvo tres hijos Carolina, Diana y Jared. Toda la familia es orgullosamente de la colonia Occidental de Ciudad Frontera.

El gusto por el futbol nació tras acompañar a su esposo a los juegos con sus equipos Teksid y Denso. Desde las gradas lo apoyaba con porras, pero cuando su hijo Jared comenzó a jugar ella no se conformó con ser porrista sino protagonista en la cancha.

En el 2012, se formó el equipo de mamás del club Teksid y se apuntó para jugar en la Liga del Sector Oriente. Entre ellas mismas se organizaban, entrenaban y sobre todo se apoyaban.

Su posición fue de portera, quizás por su complexión y a parte que por primera vez practicaba algún deporte en forma, sin embargo, mostraba en cada jugada coraje y pasión.

Su primer juego oficial fue contra las Diablas, entonces multicampeonas de la Liga, esta vez estuvo como defensa y terminó con raspones en sus brazos y piernas por las caídas.

Lejos de desmotivarse, se enamoró de este deporte, se preparó y durante 3 años estuvo en la Liga, y se colocó en el top 5 por varias temporadas.

Para el 2014, su equipo jugó en la Liga Metelmex en la colonia Borja y ahí demostró su nivel como guardameta, logrando llegar a la final.

En el partido, se enfrentó a Jaguares. Las acciones estuvieron bastante reñidas, en tiempo regular terminaron empatadas y se fueron a extra, donde tampoco se hicieron daño. En la tanda de penales, atajó el último cobro que le valió el campeonato.

Su etapa como jugadora de Teksid concluyó cuando se deshizo el equipo y emigró con Lobas del Sector Oriente, a cargo de Guadalupe Torres. En las temporadas 2016 y 2017 logró dos campeonatos, intercaló la posición de arquera y defensa.

Una de las finales que más recuerda fue contra Toras, era el clásico del sector oriente y fue candente de principio a fin. En varias oportunidades se lució bajo los tres postes y atajó jugadas de gol, que se combinó con la experiencia de sus compañeras para lograr su cometido.

Al poco tiempo jugó con Panteras tanto en la Liga Municipal y Eliseo Mendoza, así como Felinas, esta vez en la Santa Bárbara, y con el Deportivo Téllez.

Para finales del 2018, se unió a River Plate, jugó en torneos relámpagos y en la Liga de la  Independencia, en esta última se coronó en el 2019 tras vencer a Felinas.

El año pasado, se enfundó la camisola de Divas Sport para jugar en el Torneo Gioca, sin embargo, al terminar la temporada ya no pudieron salir. Fue entonces, que junto con su compañera Wendy Camacho, formaron Juventus, bajo la instrucción de Ramiro Iracheta, y hasta el día de hoy perdura.

¿Qué es para usted el futbol?

“Era un reto. Recuerdo hace tiempo, que decían que el futbol era para los hombres y no para las mujeres. Somos una familia futbolera. Antes me involucraba poco con este deporte, lo viví como madre y aficionada, pero ahora como jugadora. Yo empecé a jugar grande y dije voy a disfrutarlo”.

¿Cómo se integró la familia futbolera?

“Primero empezó mi esposo, que siempre ha jugado. Después mi hijo y yo. Cuando mis hijas me empezaron a ver, ellas decidieron también participar y somos compañeras de equipo, ellas ya están casadas, y de ellas solas les nació estar en la cancha”.

¿Cuál anécdota recuerda más?

“Fue en un juego contra un equipo de las esposas e hijas de los tránsitos municipales. Mi hija metió cuerpo y derribó a una rival, la cual cae mal y se lastimó la mano. Esta misma jugadora sale, va y busca a mi hija y la empieza a provocar. Total se hace los dimes y diretes, pero todo salió bien, fue un mal entendido”.

¿Qué le gusta más del futbol?

“Me gusta divertirme en familia. Ahora mi esposo y mi hijo, van a verme jugar. Para mí, es relajarme, salir de la rutina, vivir un momento agradable con mis amigas, esto es lo bonito de este deporte”.

¿Cuál es el partido que más recuerda?

“Fue la final contra Felinas. La entrenadora no podía ir y me dejó encargada. Siempre nos dejaba en una hoja el cuadro inicial y los cambios en cada cierto tiempo. Esa vez modifiqué los planes, el juego necesitaban otro tipo de acciones y entre todas decidimos cambiar. Por fortuna, nos salieron las cosas y quedamos campeonas”.

¿En su trayectoria sufrió alguna lesión?

“Cuando jugaba en Teksid, tuve un esguince, estaba de portera, esto en el Parque Xochipilli, no me di cuenta que había un pozo y me doblé el pie. Otra, fue con River, nuevamente como portera y había una chica que le pegaba duro al balón. En un intento por detener el tiro, metí la mano y me la dobló, por fortuna no anotó gol”.

¿Cuál es el mensaje para las nuevas generaciones?

“A todas aquellas mujeres que siempre quisieron jugar futbol, que no importa la edad, lo importante es intentarlo y disfrutarlo. Yo a mis cuarenta años todavía quiero seguir jugando y más con mis hijas. Hay muchas jugadoras talentosas, y no hay que perder el piso, todas somos de barrio”.

Salir de la versión móvil