El accidente involucró a tres vehículos y dejó daños materiales significativos.
Por: Jaime Guerrero
MONCLOVA, COAH.– El corazón de la ciudad se convirtió en un auténtico ring de acero la noche del pasado miércoles, cuando una brutal colisión triple paralizó el cruce de los bulevares Harold R. Pape y Benito Juárez. En cuestión de segundos, el estruendo del metal doblándose, los frenos chillando y el caos desatado dejó a dos personas lesionadas y a tres vehículos convertidos en esculturas involuntarias de la imprudencia vial.
Testigos atónitos no tardaron en reportar al 911 el aparatoso choque que involucró a un Nissan Sentra blanco, un Volkswagen también en color blanco y una camioneta JAC negra. La escena no dejaba espacio para dudas: la noche se había vuelto un campo de batalla automotriz.
En medio del desconcierto, las primeras versiones apuntaban como presunto responsable al conductor del Nissan Sentra, identificado como Alán Alejandro Segovia Carrillo, quien supuestamente había embestido al Volkswagen de José Guadalupe Salinas Villarreal, proyectándolo contra la camioneta JAC guiada por Arturo Trejo. Bajo ese diagnóstico apresurado, el Volkswagen parecía llevar la peor parte.
Las autoridades revisaron punto por punto el material videográfico captado en los carriles centrales. Y ahí estaba la verdad, sin maquillaje: el Volkswagen conducido por José Guadalupe fue el primero en impactarse contra la parte trasera de la camioneta JAC. Segundos después, el Nissan Sentra manejado por Alán remató al Volkswagen ya dañado, consumando la carambola. Con estas pruebas, la versión preliminar se deshizo como papel mojado, obligando a replantear la responsabilidad del percance.
Dos pasajeros que viajaban en la camioneta JAC terminaron con golpes y molestias derivadas del violento impacto, aunque por fortuna no presentaron lesiones de gravedad. Los daños materiales, sin embargo, ascienden ya a más de 20 mil pesos, según estimaciones de los agentes que atendieron la escena.
Como ninguno de los conductores logró llegar a un acuerdo con sus aseguradoras, el caso fue turnado al Ministerio Público, donde se determinará la responsabilidad definitiva con base en los videos y el peritaje técnico. Mientras tanto, el cruce de Pape y Juárez quedó, una vez más, señalado como uno de los puntos donde un segundo de distracción puede convertirse en una pesadilla de lámina y dolor.