Los padres de los jovencitos se mostraron prepotentes hasta que fueron informados que sus ‘angelitos’ serían turnados al MP por los daños a la camioneta.
Por: Roberto Ulíbarri y Nestor Medellín
MONCLOVA, COAH.- Tres jóvenes vandalizaron una camioneta de modelo reciente en la que viajaba una familia por las calles de la colonia Carranza por lo que se desató una persecución que culminó en la Comandancia, donde los padres de los menores tuvieron que responder por las maldades de sus retoños.
El hecho se presentó alrededor de las 12:20 horas sobre las calles Lucio Blanco y González Ortega de la mencionada colonia, dónde el afectado se dirigía a su domicilio, después de terminar de cenar a lado de su familia.
Los tres jóvenes se encontraban en la calle cuando de pronto la familia pasaba a bordo de una camioneta Chevrolet X-Trail, color gris, de modelo reciente, escucharon como varias rocas golpearon la unidad provocando que el conductor bajara y reclamará el ataque, por lo que también integrantes de la familia recibieron al menos dos pedradas.
Los menores fueron detenidos por lo menos cuatro horas mientras se arreglaba la situación.
En la Chevrolet viajaba también un menor que se encontraba llorando por el ataque de los imprudentes jovencitos, quienes forcejeaban con el conductor de la camioneta, para después salir huyendo del lugar.
El padre de familia dio parte a la Policía, se retiró a dejar a su esposa e hijo a su casa y enseguida regresó al sitio del ataque donde ya lo esperaban los oficiales, a quienes les relató lo sucedido de la agresión hacia su vehículo y familia.
Los uniformados realizaron una búsqueda por la zona, logrando dar más adelante con dos de los atacantes, los cuales fueron señalados por el afectado, quienes de inmediato fueron asegurados y trasladados a Seguridad Pública.
Los padres rápidamente arribaron a la Comandancia donde alegaban la inocencia de sus hijos, resaltando que ellos no son malos y faltándole a respeto al afectado por mantenerlos encerrados en las celdas municipales.
Los padres de los vándalos no se prestaban a dialogar con el afectado, para llegar a un acuerdo, pues estaban muy prepotentes, siendo hasta el final que les avisaron que serían consignados al Ministerio Público que aceptaron reparar los daños de la camioneta.