La intensidad de un olor depende de su concentración y de la memoria asociada.
Por: Staff / La Voz
Imagina que solo unos pocos átomos flotando en el aire son suficientes para que tu cerebro diga "esto huele a café" o "alerta, hay humo". Aunque parezca sacado de una película de ciencia ficción, tu sentido del olfato realmente trabaja así de fino.
¿Cómo funciona el olfato?Cuando inhalas, el aire que entra en tu nariz lleva consigo miles de moléculas volátiles —pequeños compuestos químicos que se desprenden de cualquier cosa con olor: flores, comida, perfumes e incluso sustancias peligrosas.
Dentro de tu nariz:
Receptores olfativos capturan las moléculas que coinciden con su forma química.
Cada receptor está especializado para detectar ciertos tipos de moléculas.
Al activarse, envía señales al cerebro que son interpretadas como un olor específico.
Este sistema es tan poderoso que tu nariz puede percibir concentraciones extraordinariamente bajas de moléculas, mucho menores de lo que podrías imaginar.
Más de lo que pensábamos: olores infinitosAntiguamente se creía que el ser humano podía distinguir solo unos 10 000 olores distintos. Pero estudios modernos sugieren que esa cifra es enormemente mayor: podríamos diferenciar más de 1 billón de olores únicos gracias a la combinación compleja de moléculas y receptores que reaccionan de maneras distintas.
Eso significa que incluso pequeñas variaciones en la mezcla química de un aroma pueden resultar en un olor completamente distinto para tu cerebro.
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¿Por qué algunos olores son más fuertes que otros?La intensidad con la que percibimos un olor depende de:
La concentración de moléculas en el aire.
La sensibilidad de tus receptores.
La memoria y las emociones asociadas a ese olor.
Por ejemplo, el aroma del café recién hecho —tanta gente lo reconoce al instante— proviene de múltiples compuestos que se volatilizan cuando el grano se calienta.
Pero otros olores, como el del almizcle, son detectables incluso cuando hay muy pocas moléculas en el ambiente.
Más que un simple sentido: memoria y emocionesEl olfato tiene una particularidad especial: su conexión directa con el cerebro emocional. A diferencia de otros sentidos, las señales olfativas van directamente a estructuras cerebrales como el hipocampo y la amígdala —centros esenciales de la memoria y las emociones— sin pasar primero por el tálamo.
¿Alguna vez un aroma te devolvió de golpe a la infancia? Eso no es casualidad: la ciencia detrás del olfato está profundamente entrelazada con recuerdos guardados desde hace años.
¿Puede disminuir con el tiempo?Sí. La sensibilidad olfativa tiende a bajar con la edad, y también puede verse afectada por infecciones, lesiones o exposición prolongada a sustancias químicas fuertes.
Reflexión finalLa próxima vez que respires profundamente y percibas un aroma —sea el café recién hecho, la tierra mojada después de la lluvia o un perfume distintivo— recuerda que solo unas pocas moléculas han viajado hasta tu nariz para activar una red compleja dentro de tu cerebro.
Ese simple "¡qué bien huele!" es el resultado de un sistema sensorial extraordinariamente sofisticado... y bastante sorprendente si lo piensas bien.