El deterioro de la capa de ozono, un problema vigente

Por: Agencia

Ciudad de México.- El escudo natural de la tierra contra la radiación ultravioleta, la capa de ozono sigue siendo un problema por resolver.

A pesar de que las medidas para su recuperación han sido exitosas es imperativo continuar con las acciones para mantener su preservación. Así lo afirma Michel Grutter de la Mora, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

En ocasión del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, el académico de la UNAM dijo que la Universidad contribuye al monitoreo de esa capa y de otros cambios en la atmósfera mediante el Observatorio Atmosférico de Altzomoni.

Foto: UNAM

El observatorio es una estación de medición instalada en el cerro del mismo nombre, a las faldas del volcán Iztaccíhuatl.

Éste pertenece a una red global encargada de identificar cambios en la composición de la atmósfera alta y es la primera estación mexicana en formar parte de la Red para la Detección de Cambios en la Composición Atmosférica (NDACC, por sus siglas en inglés).

Con sólo 20 de este tipo de instalaciones en el mundo, “la UNAM contribuye con una de ellas. Por medio de esta red se empezó a percibir en años recientes un aumento renovado del CFC11 (parte de una familia de gases llamados clorofluorocarbonos) en la atmósfera, uno de los gases prohibidos, pero de los más empleados para sistemas de refrigeración”.

Cambio climático

Grutter de la Mora, recordó que en 1985 científicos descubrieron que la capa de ozono tenía un agujero sobre la Antártida y emitieron una alerta mundial.

Lo que llevó a que dos años después se firmara el Protocolo de Montreal para reducir la producción y consumo de sustancias causantes de ese daño, como los clorofluorocarbonos (CFC), presentes en una amplia gama de aplicaciones industriales, aerosoles y frigoríficos.

La identificación del problema y el compromiso global para reparar el ozono estratosférico demostraron que la sociedad puede actuar responsablemente, pero “no debemos relajarnos”, remarcó.

Tras reiterar la necesidad de mantener la vigilancia de los sistemas de medición atmosférica para conocer la concentración de CFC, Grutter de la Mora señaló que en la actualidad estos gases han disminuido de manera significativa, pero se sustituyeron por los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), que aunque no deterioran el ozono, sí contribuyen al efecto invernadero y al cambio climático.

“Hace unos años nos percatamos que los HCFC tienen un potencial de calentamiento global considerable, entonces supimos que el problema de la capa de ozono y el cambio climático están vinculados por ser de naturaleza atmosférica”, advirtió.

El uso excesivo de plásticos, la generación de basura y el consumo de carne también contribuyen al calentamiento global, así como la deforestación. Entonces, “no sólo son las grandes cantidades de combustibles que quemamos con vehículos e industrias, también estamos modificando el uso del suelo y con ello disminuimos la capacidad de capturar carbono”.

Reconoció que en cuanto al dióxido de carbono (CO2), uno de los principales causantes (forzantes) del cambio climático con origen antropogénico, no se ha encontrado una solución porque se siguen quemando combustibles fósiles de manera incontrolada. “Aunque conocemos la naturaleza del problema de los gases de efecto invernadero y su impacto en la temperatura promedio global, no reducimos las emisiones”.

Finalmente, el académico universitario insistió en la necesidad de “no bajar la guardia con la recuperación de la capa de ozono ni considerar que el problema está solucionado, pues han surgido otras situaciones como el cambio climático que se relacionan y que debemos vigilar”.

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