Los ciberdelincuentes aprovechan la inactividad del celular para robar información valiosa.
Por: Staff / La Voz
¡Tu celular no duerme!... sigue hablando con otros servidores, enviando y recibiendo información que puede caer en manos equivocadas
Aunque esté bloqueado, tu celular sigue enviando datos por la noche. Expertos advierten riesgos de fraudes, malware y robo de contraseñas mientras duermes.
Apagas la luz, bloqueas el teléfono y lo dejas sobre la mesa. El silencio parece total, pero tu celular no duerme. Durante la noche continúa enviando y recibiendo datos para mantenerse activo, actualizado y listo para usarse.
Los celulares envían datos incluso cuando están bloqueados, lo que puede ser riesgoso.Especialistas explican que este intercambio ocurre incluso sin que el usuario toque la pantalla. Son pequeños paquetes de información que viajan a servidores, aplicaciones y redes, muchas veces sin aviso claro. El problema surge cuando esa actividad nocturna va más allá de lo indispensable. En esas grietas digitales se cuelan fraudes, virus y accesos no autorizados que pueden vaciar cuentas o robar identidades completas.
Los ciberdelincuentes aprovechan la inactividad del celular para robar información valiosa.De acuerdo con expertos en ciberseguridad, los teléfonos transmiten identificadores únicos como IMEI, número de serie y datos de telemetría sobre el sistema. También sincronizan correos, redes sociales y aplicaciones en segundo plano. Aunque gran parte de este tráfico es legítimo, una porción excede las funciones básicas. Ahí aparecen los llamados identificadores persistentes, que permiten rastrear al usuario entre distintas apps y construir perfiles de comportamiento. Incluso con el GPS apagado, el celular puede enviar señales indirectas de ubicación mediante redes WiFi cercanas o Bluetooth. Esa información combinada permite reconstruir rutinas, horarios y movimientos con alta precisión.
Es crucial proteger tus datos sensibles para evitar fraudes y robos de identidad.Nadie está exento de sufrir malware. Fotos, correos, enlaces o mensajes pueden contener códigos diseñados para robar contraseñas, accesos bancarios y archivos personales sin que el usuario lo note. Los ciberdelincuentes suelen actuar de noche. Aprovechan que el teléfono está inactivo y que la víctima duerme para copiar información, borrar rastros y salir sin ser detectados. Muchos ataques se descubren horas después. El mayor error es guardar datos sensibles en notas, correos o chats. Sin antivirus y con contraseñas almacenadas en el propio celular, el saqueo digital se vuelve cuestión de tiempo.
El fraude casi nunca comienza con el banco. Empieza cuando el usuario da clic en un enlace falso, instala una app fraudulenta o descarga un archivo malicioso. La ingeniería social es la clave del engaño. Llamadas urgentes, mensajes de "cargo no reconocido" o correos alarmantes presionan a la víctima. En la mayoría de los casos, es el propio usuario quien autoriza o confirma la acción final. Mientras tanto, millones de contraseñas filtradas circulan en bases de datos criminales. Tenerlas todas juntas en un celular que nunca duerme es facilitar el trabajo a los estafadores.