FRONTERA COAH-. Roxana Rodríguez Hernández, con profunda devoción, acudió en este día a honrar la memoria de su amada madre, Martha Hernández Flores acompañada de su hermano Mario, Roxana depositó delicadamente flores frescas sobre la tumba de quien le dio la vida y la guía moral que la ha acompañado hasta el día de hoy.
En este emotivo encuentro con el recuerdo, Roxana compartió su reflexión sobre la importancia eterna de las madres en nuestras vidas. "Una madre nunca se olvida", afirmó con firmeza, mientras evocaba la figura materna que, aunque ya haya trascendido al cielo, permanece vívida en su corazón y en sus acciones diarias.
Con palabras llenas de sinceridad y sabiduría, Roxana exhortó a todos aquellos que aún tienen la dicha de contar con la presencia de sus madres a su lado, a que valoren cada momento, cada gesto de amor y sacrificio. Recordó que cuidar, atender y demostrar aprecio a las madres es un deber sagrado que no debe ser descuidado ni subestimado.
Sin embargo, su mensaje trasciende el mero acto de recordar a las madres en plenitud física. Con una mezcla de nostalgia y preocupación, Roxana compartió su experiencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde durante años presenció el sufrimiento de mujeres aquejadas por el cáncer, muchas de ellas abandonadas por sus propios hijos. Este desgarrador panorama la lleva a lanzar una advertencia conmovedora a aquellos hijos cuyas madres enfrentan enfermedades: "La prioridad siempre debe ser la madre".
Con una voz cargada de emotividad, Roxana desmitifica la idea de que las obligaciones hacia la madre puedan ser desplazadas por otras relaciones. En un mundo dominado por la prisa y la distracción, hace un llamado urgente a reconectar con lo esencial: la familia, el amor filial, el cuidado y el respeto hacia quienes nos dieron la vida.
Para Roxana, el legado de su madre trasciende el tiempo y el espacio. Aunque haya pasado casi una década desde su partida en 2015, su presencia sigue siendo palpable en cada rincón del hogar familiar. Con gratitud infinita y amor inquebrantable, Roxana encuentra consuelo en los recuerdos y la inspiración en el ejemplo de vida que su madre le legó.
En este día de homenaje, Roxana nos recuerda que el amor de una madre es eterno y que, incluso en su ausencia física, su influencia perdura en cada gesto de cariño y en cada lección aprendida. Que su historia sirva como recordatorio de la importancia de valorar y honrar a nuestras madres cada día, pues su amor y su legado son un tesoro invaluable que perdura más allá de la vida misma