Incrementa maltrato infantil

Incrementa maltrato infantil
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Frontera., Coah.- Ante el grave incremento en los casos de maltrato físico,  psicológico y sexual en contra de menores, la psicóloga adjunta al DIF municipal dijo que la mayoría de las ocasiones los pequeños no dan a conocer esta problemática porque normalizan el comportamiento violento de sus padres, incluso llegan a asegurar que porque realizaron una mala acción deben ser castigados con agresiones, gritos y golpes.

Anakaren Aguilera Huitrón, dijo que el comportamiento violento de los padres trae una gran cantidad de consecuencias negativas a corto mediano y largo plazo, provocando que los niños al crecer repitan estas acciones de agresión en contra de sus hijos, madres y personas cercanas.

Explicó que ante el incremento de casos de niños violentados en la región, los adultos debemos de tomar la responsabilidad de denunciar este tipo de casos provengan tanto de familiares como de vecinos o incluso personas desconocidas quienes ejerzan violencia en contra de los niños, ya que la mayor parte de las veces se omite este comportamiento asegurando que al no ser mi familiar no debo meterme.

Dijo que cuando los niños acudían a clases regularmente en las escuelas, eran las docentes quién es detectaban ya sea por comportamiento o agresiones físicas visibles el estado emocional,  físico y mental de los menores, sin embargo al estar en casa la mayor parte del tiempo es más difícil que alguien les brinde ayuda debido a que la gente evita meterse en problemas.

La psicóloga explico que hay personas que fueron criadas de manera intolerante, por lo que tienden a repetir los patrones de comportamiento en contra de sus mismos hijos generando una cadena de violencia que pocas veces es detenida a tiempo y llegando incluso a matar a sus propios hijos.

Mencionó que es triste observar como los menores incluso utilizan cajas de cerveza y otros objetos para dejar mensajes a quien pudiese verlos y brindarles apoyo, esto debido a que pocas veces son escuchados por sus familias cuando el comportamiento violento se ha normalizado.