FRONTERA COAH-. Son casi 40 años de trabajar en Altos Hornos de México y nunca le había tocado una situación económica como la que hoy se tiene dentro de la empresa, Ángel Obed Samaniego Rodríguez tiene 57 años de edad, siente un gran amor a su labor y a la misma empresa que le permitió brindar el estudio a sus hijas pero hay necesidades y buscó alternativas para llevar el sustento a su hogar.
Hoy se cumplen 7 semanas y los trabajadores de AHMSA no han recibido un solo peso, es muy difícil sobre todo porque no hay noticias oficiales, nadie habla del proceso que se está siguiente al menos para alimentar la esperanza de que pronto todo será diferente.
Los gastos en comida, agua, luz y otros no faltan en los hogares de los cientos de obreros que pasaron de la abundancia a la carencia pero que no han perdido lo más importante, la fe en que pronto esa empresa volverá a producir miles de toneladas de ese oro de acero.
Con un sombrero de paja y un pañuelo cubriendo gran parte de su cuello y rostro, ángel Obed camina por la Unidad Deportiva Armando “El Güero” Pruneda Valdez de la colonia La Sierrita, se vio en la necesidad de buscar alternativas de trabajo honrado que le permita llevar el sustento a su hogar donde solo habitan él y su esposa.
Desde hace 10 días entró a trabajar, él supervisa la obra, los materiales y de más, es quien está en contacto con el ingeniero para que les surtan el material que se requiere, como él andan más trabajadores de AHMSA laborando en esa misma obra.
Mientras hace su función sigue orando a Dios para que pronto haya buenas noticias, dijo que la labor en AHMSA le permitió tener un patrimonio pero también sacar a sus hijas adelante, una es licenciada en gastronomía, otra es educadora y una enfermera.
“Es muy triste lo que está pasando, yo tengo 39 años trabajando, todo una vida allí y se enamora uno de su trabajo, le agradezco mucho a Altos Hornos de México por todo, mis hijas tiene su profesión de ahí salió todo gracias a Dios y por eso le agarra uno cariño a su empresa”, señaló.
Se acabó la producción, se acabaron los bonos y hasta los salarios, pero lo que no acaba es la esperanza de que pronto se reactivará el Alto Horno, muchos de sus compañeros no encuentran trabajo, es muy feo sentir la necesidad y no encontrar un empleo pero Dios siempre provee por lo que los invitó a no desesperarse y seguir confiando.
Lamentó que muchos de sus compañeros tuvieron que regresar sus autos de agencia y otros estén vendiendo sus pertenencias, autos, predios, viviendas pero los bienes son para eso, ya habrá oportunidad de volver a progresar.
Agradeció al alcalde Roberto Piña porque se prestó a echar la mano a los obreros, pues además el mismo alcalde pidió al constructor que se brindará la oportunidad y que los obreros fueran propiedad.