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Coahuila

Viaja Alondra a sus cirugías

Por Alondra Chavira - 15 febrero, 2019 - 10:25 p.m.

CASTAÑOS COAH.-Luego de un largo camino y una gran lucha, al fin Alondra podrá someterse a la cirugía de estiramiento de tendones, operación de cuerdas bocales y oídos que tanto esperó para mejorar su calidad de vida.

El día de ayer Alondra Jasso partió a la Ciudad de Piedras Negras, para el lunes llevar la papelería a la clínica para niños en Galveston Texas donde será hospitalizada.

Su madre Teresita de Jesús Jasso explicaba que el problema de la jovencita se originó debido a que durante el embarazo no le llegó suficiente oxígeno al cerebro ocasionándole parálisis cerebral infantil.

Alondra Jasso, valiente estudiante.

Luego de esto Alondra se quedó en el CAM 22 de Piedras Negras, conviviendo diariamente con niños con síndrome de Down, al grado que los imitaba causándole un pequeño retraso.

“Los doctores nos decían que era mejor que llevara a mi hija al kínder para que pudiera convivir con los demás niños y que fuera avanzando en vez de retroceder” explicó.

Al ser abandonada por su padre a los cuatro años y verse en una situación difícil, la madre se vio en la necesidad de trabajar como payaso, hacer bisutería y coser ropa ajena para poder sustentar las necesidades de su hija.

Había que comprarle un aparato auditivo, zapatos ortopédicos y férulas que mejorarían las condiciones de vida de Alondra.

A los 12 años con gran esfuerzo, Alondra tuvo su primera cirugía de estiramiento de tendones en piernas y su mano izquierda, ya que ella solo podía caminar de puntitas y tenía “engarrotada” la mano.

Seis años después, ahora con 18 años se someterá a su segunda etapa de cirugía con cuatro operaciones, de más de 12 horas dentro del quirófano.

“Todo lo que hago por mi hija, es para que el día que yo no este, ellas se sepa defender de todo el mundo y que nadie me la haga menos”.

Contaba la madre que cuando estaba en la secundaria era molestada por sus compañeras, la hacían a un lado, no la integraban a los equipos, la empujaban incluso la aventaban en las escaleras.

Luego en la preparatoria fue su etapa más difícil, Alondra sentía que no la aceptaban y no quería ir los primeros días a la escuela, conforme al tiempo se fue integrando hasta formar grandes amigos que la han apoyado durante los dos años y medio de la preparatoria.

La familia comentaba con gran sonrisa que hace días la despidieron sus compañeros y sus maestros entregándole un apoyo económico para su próxima operación y sus medicinas.

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