Más de 300 mujeres han podido terminar la preparatoria y otras más han terminados sus carreras para poder sustentar a sus familia, luego de haber sufrido violencia física, emocional, psicológica y económica por parte de sus parejas.
Sobre este tema, Deyanira Nájera, titular del Centro de Justicia y Empoderamiento de la Mujer, dio a conocer que ayudan a buscar oportunidades de empleo para las mujeres que fueron víctima de violencia y también el que continúen con su educación.
Señaló que el no trabajar y estar solo al pendiente de sus hijos como de su pareja, las lleva a que cuando sucede la violencia, las obliga a quedarse en esa relación tóxica ante el miedo de no poder sacar adelante a su familia.
“Estas son herramientas para poder llevar a cabo un empoderamiento de las mujeres y mejorar su calidad de vida como la de sus hijos, que puedan tener una independencia económica para no depender de sus parejas”.
El centro cuenta con el programa de Educación Abierta para terminar sus estudios, así como convenios con universidades de Monclova y Frontera, además de luego vincularlas con el Servicio Estatal del Empleo o negociaciones.
Más de 300 mujeres han concluido la preparatoria abierta y actualmente iniciarán la sexta generación, mientras que son ya varias las que han egresado como ingenieras o licenciadas.