La viuda de Jesús Alfredo Salayandia Reyes lloró tras recordar el fatídico día en que su esposo fue asesinado a golpes en el interior del anexo, desde antes de entrar a la audiencia se acercó a los dos imputados que esperaban en la sala del Centro de Justicia Penal para decirles que la justicia existía y que ella confiaban mucho en Dios.
Erick N y Ángel N, se encontraban sentados en la sala antes de que iniciara la audiencia, cuando Cynthia Marisol García, se acercó a cada uno por separados, Erick N fue quien la evitó, pero ella alcanzó a decirle frente a todos los presentes, que la justicia existe, que esperaba que saliera a la luz todo lo que ese día ocurrió y que sí ellos tuvieron responsabilidad la ley se encargaría.
“Aunque salgas libre, siempre vas a cargar con esto, ojalá que todo salga a la luz”, le decía la mujer a los imputados de manera muy pacífica.
Ya en la audiencia, dentro de las pruebas con las que cuenta el Ministerio Público, se dio a conocer que la viuda de Jesús Alfredo pagaba semanalmente la cantidad de mil 500 pesos, ella no había visto a su esposo desde que ingresó al anexo para atacar el problema de adicción.
Ese día, el 07 de junio del 2022, a las 7:12 am, la mujer recibió una llamada de Dagoberto N el encargado del anexo, le dijo que su esposo había intentado fugarse, le explicó que hubo golpes y le dijo que sí pretendía verlo durante el fin de semana, eso no sería posible, tampoco podía llevarle nada.
Más tarde ella se comunicó y Dagoberto le explicó que su esposo estaba bien, que se encontraba en terapia y que le habían puesto un tranquilizante, ella le comentó que iría al anexo a pagar la semana y que quería ver a su esposo mínimo mediante las cámaras para asegurarse que estaba bien.
Tiempo después Dagoberto le regresó la llamada y le dijo que su esposo estaba muerto, por lo que acudió al anexo pero no la dejaban entrar, ella se aferró y como pudo logró entrar a la fuerza, encontrando a su esposo con muchos golpes en todas partes del cuerpo y una herida de 5 centímetros en la barbilla, después de esto, fue ella quien llamó a la autoridad.
Mientras se relataban estos hechos, ella no pudo contener el llanto, lo que llamó la atención del juez quien la invitó a que saliera de la sala sí así lo deseaba, pero ella se negó, el juez insistió en que sí se encontraba bien, ella contestó que sí y que quería permanecer en la audiencia.