AL DESFALCO EN EL CBTIS
Corriendo y muy estresada se encontraba la catrina.
Viajando de lado a lado y también de esquina a esquina.
Buscando desesperada el dinero que faltaba, dentro de una escuela
De Monclova prestigiada.
Me llevaré a Margarita, Emma o Sergio, no lo sé
Dijo contenta la flaca
¡Ya sé! Exclamó sonriente.
Me llevaré a quien me ofrezca
Por lo menos un billete,
De la millonaria cuenta
Que se perdió en el plantel.
A LOS MAESTROS EN PANDEMIA
Ha llegado mi gran día.
Dijo la muerte sonriente.
Quien, con singular alegría,
Salió a buscar a su gente.
Tengo miedo de ir a clases.
Dijo la flaca miedosa,
Pues si me traigo a un maestro
Corro el riesgo de un contagio.
Y acabar más achacosa.
LOS CONSTRUCTORES
Desanimados la huesuda encontró,
A los constructores de la región,
Yacían sobre máquinas empolvadas,
Algunas sin llantas y con telarañas.
La calaca les cuestionó la razón de su desazón,
“Sin obras no hay comida para las familias”,
Respondieron los constructores cabizbajos,
“Mejor llévanos contigo a donde sea que vayas,
No tememos a la muerte ni al dolor,
Ya vivimos el olvido en carne propia,
Esperando por mejoras”.
La muerte no tuvo más remedio,
Tomó su manto y los cubrió de negro,
Dejando en el lugar una cruz de acero,
Y dejando paso a un futuro incierto.
LA FISCALÍA
Decenas de familias acudieron a la Fiscalía,
Con pancartas y gritos pedían castigo,
Para aquel dueño del anexo que gozaba de libertad,
Tras presentarse una muerte sin impunidad.
Enojadas exigían el actuar del delegado,
Quien resguardado rezaba un milagro que lo salvara.
El ambiente se volvió oscuro con la llegada de la calaca,
“¿Para qué rezas Rodrigo? Mejor apura a tus hombres
Mándalos a trabajar y encerrar al responsable.
De lo contrario actuaré y no me tardaré”.
Rápidamente, Chaires llamó agilizar la investigación,
Para evitar que se lo llevara la querida flaca.
AHMSA
El gigante de acero
luchaba por sobrevivir,
eran tiempos difíciles,
los que se veían venir,
a veces estaba en el suelo
e intentaba resistir,
era mucho su anhelo,
por lo que decidió seguir.
Un día paso la muerte
y vio su gran empeño,
pretendió dejarla a su suerte
pero decidió ayudar al dueño,
ahí te van unos millones,
para que puedas continuar,
pero dile a tus muchachos
que se ponga a jalar.
Para no irse de oquis,
se llevó a los de la comisión,
que andaban por ahí rondando
checando la instalación,
no anden molestando
y vámonos al panteón.
MARIO DÁVILA
Estaba Mario pensativo
En la plaza principal
En su mano su dispositivo
A punto de llamar.
Llegó la calaca y le dijo
Vámonos al panteón
Y el alcalde muy asustado
Se subió el pantalón
Por muy presidente que seas
Tu hora te ha de llegar
Más vale calaca al acecho
Que presidente bien hecho.
Dávila marco y marco
Y la policía no atendió
Fueron entonces los policías
Que la calaca se llevó
RAUL ALCOCER
La calaca huesuda y flaca
A policías visitó, llegó buscando a Raúl
Y éste se le escondió
Ya te vi Raulito Alcocer la muerte le advirtió
Tu no te me escaparás
Y ni la ley lo impedirá
ROBERTO PIÑA
Estaba el alcalde Clemente Piña en la plaza principal, platicando con la gente de forma sensacional, dijo que en Frontera nos va a ir a todo dar pues hará obras para toda la comunidad.
Unidades deportivas para el deporte impulsar, obras de calidad y agua para todos no podrán faltar.
Hasta el día en que la calaca venga y se lo quiera llevar, Piña seguirá gobernando y comentando desde el palco celestial,
"Patio tras patio, chiquero tras chiquero" cada que haya un jonrón y la bola se vaya con rumbo al panteón.