Una jovencita monclovese de 16 años muy centrada, con sus planes y metas bien definidas, asegura que encontró en el teatro su gusto por la vida, y aunque no quiere dedicarse a esto como profesión y sí como hobby, Belén Loria Elizarragaz tiene tres años de trayectoria en Semilleros Creativos de esta ciudad y fue ovacionada en Bellas Artes con su participación en el Homenaje a Elena Poniatowska.
Estudiante del CBTis #36, Belén ingresó desde el 2019 al programa Semilleros Creativos que impulsa a nivel federal la Secretaría de Cultura y que aquí en Monclova se desarrolla un semillero en el Museo Coahuila y Texas.
Fue su mamá la que en ese entonces la inscribió y aunque al principio ella no quería asistir, no se arrepiente de haber asistido desde el primer día al grupo de teatro que dirige Eva de la Cruz.
Desde el 2019 a la fecha, Belén ha participado en diferentes escenarios, algunos en la actuación como parte importante del desarrollo de una obra, y en otras ocasiones como apuntador o ayudando a sus compañeros a aprenderse el guion.
Su primera actuación fue un musical, y ésta le dejó tantas satisfacciones a Belén que desde ese día supo con toda la confianza de que el teatro es su pasión, su vida.
Y aunque sabe que el Teatro es una actividad que le llena la vida, la jovencita monclovense planea estudiar otra profesión y dejar esto como un “hobbie”, “Porque cuando tomas algo por obligación a veces deja de haber satisfacción, quiero ser nutrióloga, pero si la vida me pone en el camino oportunidades para actuar, por supuesto que las aceptaré”.
Desde pequeña a Belén le gustaba la oratoria en la primaria, y su gusto por el arte y la cultura viene desde el hogar, pues a toda su familia le gusta mucho la música.
Belén es hija del monclovense René Alejandro Loría Martínez y la regiomontana Belén Elizarragaz, ambos son Ingenieros Químicos egresados de la Universidad de Nuevo León y tiene un hermano mayor que integra una banda de rock.
Ha participado en diferentes puestas en escena, desde musicales, pastorelas, obras de teatro y su más reciente participación en el homenaje a Elena Poniatowska.
Hubo una obra de teatro “Cierra los Ojos” que presentó junto a dos de sus compañeros en el Ateneo de Saltillo, que trata el tema del suicidio, su personaje era el de Lucía una joven adolescente que salió embarazada y pensaba en terminar con su vida.
Referente a este tema, Belén dijo que ella piensa que debemos la sociedad de dejar como un tabú el tema del suicidio, y abrirnos a que es una realidad, y que en un momento de la vida, todas las personas pasan por actos depresivos que pueden llegar al punto de pretender acabar con su sufrimiento.
“El suicidio tiene solución, debemos todos de crear conciencia de que siempre habrá una puerta abierta, creo que es necesario crear este pensamiento desde el núcleo familiar”, indicó.
Belén Loría agradece mucho a su maestra Eva de la Cruz de quien asegura ha aprendido mucho, y de personas que se han cruzado en su camino que le han brindado todo su apoyo.
Cuestionada sobre a quién admira en teatro, ella pensó primero en mencionar a Lolita Cortés pues incluso tuvo la oportunidad de desempeñar un personaje que esta actriz personificó en un momento de su carrera.
Pero, al pensarlo un poco más, dijo que toda su admiración y agradecimiento está primero con su familia, sus padres, hermano, abuelos, tíos, primos y hasta amigos, “es algo que no puedes explicar, una de las primeras veces que hice teatro, en la secundaria, tenía un compañero que se sentaba cerca de mí y me ayudaba a aprenderme mis diálogos”.
Y así, continúo, “me he encontrado muchas personas en el camino que me han brindado todo su apoyo”.
Hoy está en el momento cúspide de su corta carrera teatral, el monólogo de Rosario Ibarra de Piedra en el homenaje a Elena Poniatowska, pues entre 400 jóvenes que pertenecen a semilleros del país, ella fue una de las elegidas para esta puesta en escena en la Ciudad de México y causó una gran satisfacción a los asistentes.
“Vivos se los llevaron… y vivos los queremos” es la frase más conocida de Rosario Ibarra de Piedra, la misma con la que cerró Belén su monólogo de más de dos minutos y medio, en el que logró acaparar la atención de los presentes y que el público diera respuesta a la frase final, “yo sentí tan bonito que me respondieran que hasta quería llorar”.