Hoy, 14 de febrero, la Iglesia Católica da comienzo a la Cuaresma con la solemne celebración del Miércoles de Ceniza en el que se busca tener un período de verdadera transformación interior, de encuentro con la misericordia y el amor de Dios, así como renovación de fe y esperanza en Cristo.
Este día marca el inicio de un período de cuarenta días de reflexión, penitencia y preparación espiritual en anticipación a los acontecimientos centrales de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Los fieles tienen la oportunidad de participar en esta ceremonia significativa a lo largo del día, con misas y servicios especiales que se llevan a cabo en diferentes horarios.
La imposición de las cenizas sobre la frente, en forma de cruz, simboliza la humildad, la penitencia y la disposición para el arrepentimiento, marcando el inicio de un viaje espiritual hacia la renovación interior y el acercamiento a Dios.
Durante este tiempo de Cuaresma, los creyentes son llamados a dedicar tiempo a la oración, el ayuno y la caridad, buscando una conversión más profunda y un mayor compromiso con los valores del Evangelio. Es una oportunidad para revisar las vidas, examinar las prioridades y fortalecer la relación con Dios y con los demás.
El Padre Jorge Guzmán, encargado de comunicación de la Diócesis de Saltillo en la región centro, dijo que las próximas semanas nos invitan a contemplar la pasión y el sacrificio de Jesucristo, así como a prepararnos para celebrar la alegría de su resurrección en la Pascua.
“Es un tiempo de gracia y renovación espiritual, en el que cada uno de nosotros está llamado a sumergirse en la profundidad de nuestra fe y a renovar nuestro compromiso con el camino de Jesús”