MONCLOVA., COAHUILA.-Claribel Hinojos Peña es una docente que semana tras semanas acude a dar clases a la escuela 16 de septiembre en Químicas del Rey, donde sus alumnos de sexto grado la esperan con mucho cariño, respeto pero sobre todo agradecimiento, pues saben que ella hace un gran sacrificio al dejar a su familia en Monclova para cumplir su labor como maestra.
Cuando trabajas en algo que te gusta con amor y vocación las jornadas de trabajo se hacen mejores y sabes que lo estás haciendo bien cuando los padres de familia ven tu esfuerzo y están ahí para apoyarte en tus alegrías, tristezas y en el periodo de enfermedad, por eso estoy más que agradecida con dios por permitirme acudir a esa comunidad alejada a llevar mis conocimientos para los niños del lugar.
Claribel de 37 años de edad ha tenido desde hace más de tres años que enfrentar los desafíos de una maestra foránea, pues para llegar a Químicas del Rey tiene que viajar por más de seis horas en caminos sinuosos de terracería, con una solo carril y sin señal de celular, por lo que los riesgos son vividos continuamente cuando vuelve del hogar a la escuela donde presta sus servicios.
Mis alumnitos son mi fuerza para hacer mi trabajo con amor y sobre todo con muchas ganas, ellos te trasmiten energía y te llevan a ponerle muchas ganas para ofrecerles los conocimientos por medio de planes de estudios que les permita a cada uno de ellos tener las armas para enfrentar un futuro competitivo, dice la maestra Claribel, quien no puede esconder las lágrimas al recordar el gran sacrificio que se hace al dejar a la familia para trabajar en un lugar lejano.
Sin vocación esto no funcionaría:
La maestra Claribel menciona que para ser una buena docente se debe tener vocación, pues no solo es estar frente a grupo, sino también apoyar a los pequeños cuando tienen algún problema en casa o cuando viven una situación difícil.
“Como maestros sabemos perfectamente como es cada alumno y en ocasiones puedes notar en su rostro la tristeza, la desesperación y muchos otros sentimientos, en mi caso me acerco a dialogar con ellos y trato de que no pierdan la fe, luego hablo con sus papás que gracias a dios siempre están cercanos a mí para hacer un esfuerzo y evitar que sus hijos vivan situaciones que les afecten psicológica o moralmente”.
Cuando eres maestra foránea tienes que ver en tus estudiantes una familia que está ahí para sacar lo mejor de ti, en mi caso los acompaño a juegos de futbol, a caminar y a realizar deportes, a veces me pongo triste por no estar en mi hogar, pero ellos son como una inyección de energía que me lleva a hacer las cosas bien.
Se enfrenta todo tipo de desafíos:
Hinojos Peña asegura que el enseñar a los niños los conocimientos necesarios para salir adelante es muy bueno, por ello siempre llega al salón de clases con su mejor sonrisa, les da los buenos días a los pequeños de 6to grado e incluso les da un abrazo a quienes están pasando por situaciones difíciles en su hogar, lo cual los niños agradecen, pues les brinda esa inyección de energía para ponerle ganas a la vida y dejar de lado los problemas que viven en el hogar.
“De mi salón mis alumnitos salen sonriendo, ellos saben que pueden confiar en mí y cuando tienen algún problema me lo dan a conocer para que yo dialogué con sus padres, hay mucha unión, compañerismo pero sobre todo atención de sus papás, quienes siempre están ahí para apoyarme y sacar a los estudiantes adelante.
El sacrificio de dejar a la familia en casa:
Visiblemente emocionada, Claribel asegura que su labor como docente foránea en Químicas del Rey no sería posible sin el apoyo de su esposo Julio Cesar García, sus padres José Luis Hinojos y Calendaría Peña, así como de su suegra y sus hijos Edelín, Julio y Luis Fernando quienes son su motor de vivir.
Al principio yo creía que no podría dar clases en una comunidad tan lejana, incluso cuando me fui pensé que solo duraría un mes, pero aunque en ocasiones la tristeza me hacía llorar y quería tener alas para regresar a Monclova, mi amoroso equipo que es mi familia me daba alicientes para que me quedara y ya tengo más de tres años en Químicas, dando atención y cariño a mis estudiantes.
La labor como mamá ha sido una tarea difícil para Claribel, pues en ocasiones deja medio corazón en Monclova al saber que alguno de sus hijos está enfermo, tiene algún examen o necesita de su presencia por algún problema, lo cual le genera tristeza.
“Pase lo que pase, yo tengo que estar en Monclova los viernes a las 6:30 de la tarde para recoger a mi hijo en la secundaria, mis compañeras que se vienen conmigo saben que quisiera volar para estar con mi familia, yo estoy al pendiente de mis hijos por medio de video llamada, así hacemos tareas, platicas y nos comunicamos, pero a veces se va al señal por varios días en Químicas y no queda más que pedirle a dios que mi familia esté bien mientras yo estoy trabajando”.
La docente asegura que por su trabajo ha tenido que sacrificar a sus hijos, con quienes ha estado ausente, sin embargo cuando llega a Monclova les brinda tiempo de calidad, amor y sobre todo el apapacho que todos necesitan.
Todo por mi familia:
Claribel Hinojos recuerda todos los días que trabaja arduamente para en conjunto con su esposo, darle una mejor calidad de vida a sus hijos, quienes a su corta edad han sabido madurar y ser valientes para apoyar a mamá, quien es una maestra que hace su trabajo de excelente manera y quien en ocasiones se pone triste, llora y busca la forma de tomar fuerza para fincarles a ellos un mejor futuro.
Para mi ser docentes es amar mi profesión y tenerle respeto, sacrifico la estancia con mi familia para crecer profesionalmente y para darles una mejor calidad de vida, he tenido problemas de salud, tanto mis papás como mi esposo y mi familia me apoyan de forma incondicional, es cuando te das cuenta del amor tan grande que tienen por ti y eso no se puede agradecer más que poniendo todo el corazón en hacer las cosas bien y ser una muy buena maestra para los estudiantes.
La maestra asegura que ver a un estudiante salir adelante es el mejor premio para ella y con eso se compensa la angustia, la soledad, el riesgo, el cansancio pero sobre todo el dejar a la familia para acudir a lugares lejanos a impartir la educación a los pequeños que serán en un futuro los encargados de sostener al país.
A quienes estudian la bonita profesión de la docencia, la maestra Claribel les da un claro mensaje:
“Hagan su trabajo con el corazón, ser maestra es ser una parte importante de los estudiantes, porque somos nosotros quienes les damos las armas para enfrentar el futuro, la docencia exige sacrificios pues no estamos con nuestros hijos si tiene fiebre o están enfermos, pero todo se compensa con el abrazo sincero de un niño y con ver en su rostro la alegría de lograr el objetivo y decir gracias maestra”.