El origen de la celebración del Día del niño se remonta a la Primera Guerra Mundial y la primera vez que se celebró en México fue en 1924. Después de una serie de disputas sobre en qué día se festejaría, no fue hasta 1984 cuando finalmente se decidió la fecha. En la actualidad, este día se celebra a todos los niños por igual, sin embargo, viendo hacia atrás en la historia, el propósito principal era el de recordar que los niños son los que más sufren las crisis y los problemas del mundo, en realidad, se estaba conmemorando a aquellos niños víctimas de la guerra.
Este especial del Día del Niño busca que el lector escarbe en su memoria aquellos momentos que marcaron su infancia; un poco para rescatar esos recuerdos y otro poco para demostrar lo importante que son esos recuerdos en el futuro.
Estos artistas, todos ellos monclovenses tienen en su memoria algún momento en especial que los acercó poco a poco a lo que son ahora, como todos nosotros.
La importancia de un recuerdo, no necesariamente visible en la memoria, puede ser algún olor, sabor, alguna canción, algún libro o poema, puede cambiar sin duda en quién nos convertiremos. Este artículo busca alentar a los padres a regalarles a sus hijos estos momentos, que sin duda, son invaluables.
Edith de Barrón, pintora
Edith de Barrón, pintora.
Como toda niña amaba los colores, los del arcoiris, de las mariposas, de las bugambilias, de los girasoles. Cuando eres niño disfrutas el color en todo a tu alrededor. Era mágico para mi poder dibujar y darme cuenta que el dibujo me quedaba muy parecido al que estaba replicando.
Sin embargo, lo más mágico era cuando empezaba a darle color. Desde entonces amaba las tonalidades. Pintaba con gises, con polvo de colores, adoraba usar los marcadores. Y siempre quise tener unos prismacolor, que no estaban a mi alcance en ese entonces.
Mi esposo me regalo un mega estuche hace un par de años y ha sido un regalo que me ha hecho tan feliz y recordado mi infancia. Definitivamente darle vida a mis dibujos por medio del color es algo que he disfrutado desde niña y aun ahora en mi madurez. Un lápiz, un trozo de papel y un lindo color me permiten seguir sintiendo que existe la magia para darles vida a mis sueños.
Astor Ledezma, escritor
Astor Ledezma, escritor.
En mi casa había un librero con varias enciclopedias. Una de ellas era “El nuevo tesoro de la juventud”. En sexto de primaria tenía una maestra a la que no le gustaba preparar su clase y a veces pasábamos el tiempo sin hacer casi nada. Un día me acerqué a su escritorio y le empecé a platicar sobre algo que había leído de asteroides y meteoritos. Ella le pidió a mis compañeros que pusieran atención y yo me puse a contarles también a ellos. Preguntó si le podía prestar el libro para sacar copias y le dije que sí. Al día siguiente todos en mi clase estaban leyendo el mismo artículo que yo. Luego al siguiente mi maestra dijo: ¿y ahora de qué nos vas a hablar, Astor? y yo les platiqué de las pirámides de Egipto. Volví a llevar el libro para que le sacaran copias. Así estuvimos una temporada larga: yo sentía el deber de seguir leyendo para tener algo de qué platicarles a mis compañeros.
David Loera, guitarrista
David Loera, guitarrista.
De niño me encantaba escuchar música con mi abuelo Enrique Loera. Desde mi infancia me inculcó el amor por la buena música y gracias a él conocí el jazz, el bossa nova y desde los 6 años tengo mi gusto musical se inclinó por estos géneros a los cuales hoy me dedico. Años más tarde mis padres me compraron mi primer guitarra en la cual supe que esto es lo que quería en mi vida.
Iván Noriega, artista urbano
Iván Noriega, artista urbano.
Cuando estaba en el kinder mi padre me ponía a unir líneas punteadas que formaban figuras de animales. Después, en la escuela ya hacía dibujos a mis compañeros y como yo era el único con ese talento me gané respeto y algo de fama. Cuando estaba en cuarto de primaria entró otro niño que se llamaba Daniel y lo apodamos “Daniel Arizmendi” ( por su cabellera larga ) y era un excelente dibujante, así que los niños de mi salón organizaron un duelo para saber quién era el mejor. Recuerdo que dibujamos un “Goku”. Al finalizar, decidieron que fue empate, pero dentro de mí sabía que él me había ganado. Desde ahí supe que siempre va haber mejores y peores artistas que yo, y mi humildad nunca la olvido.
En quinto de primaria tuve un cuaderno “Scribe”que su portada era un Grafitti de un escritor llamado “Panter” y eso hizo que me interesara hacer letras con aerosol.
Si volviera a ver a ese niño que hacía dibujos para sus amigos en la escuela creo que estaría orgulloso de mí porque jamás ha dejado de hacer lo que le gusta.
Pequeño Iván: no te decepcioné.
Agradecimientos a mis padres por jamás quitarme mis juguetes más preciados: Cuadernos, colores, crayolas y plumones.
Lucero Chamé, escritora
Lucero Chamé, escritora.
Antes de saber leer o escribir yo ya me sabía el cuento de Caperucita Roja al revés y al derecho. Imitaba a mi madre siguiendo al pie del renglón sin saber lo que significaban aquellos símbolos en las hojas. Eran palabras, los cuentos están hechos de palabras. Pero yo no comprendía eso, solo la historia y los dibujos de una afligida niña tratando de llevar de comer a su abuela, ese cuento lo “leímos tantas veces” que yo la anduve contando hasta el cansancio a quien se dejara.
Y así supe que las cosas se nombran con palabras, que las puedes escribir en un papel para que no se olviden y que las podemos compartir con los demás para hacer historias juntos.
Zulu Romo Reyna, Bboy
Zulu Romo Reyna, Bboy.
En mi casa en algún momento estuve rodeado de disciplinas diferentes. Creo que mis padres trataron de inculcarnos esta parte. Por ejemplo, mi hermana estaba en gimnasia olímpica y mi hermano estaba en karate; mi padre fue luchador profesional.
Entonces creo que todo lo que aprendí de cierta manera en casa me fue orillando a esta parte artística. Un poco tambien la musica que escuchaba mi papá: esos ritmos funk no te hacían estar quieto, o los Beatles que era muy fan de esta banda.
Cuando era niño me pasó algo trágico que me hizo muchas veces sentir que no servía para nada, fue un problema que tuve de niño. Mis hombros eran muy delicados, se me safaban muy fácilmente. Esto era tan común que en el seguro tuvieron que enseñar a mi mamá cómo arreglarlo para no estar acudiendo tantas veces. Es decir, no podía jugar como los niños normalmente lo hacían. Tenía que tener mucho cuidado, no podía trepar árboles, saltar bardas, etc no podía realizar absolutamente nada porque corría el riesgo de lastimarme. Mis hermanos trataron de enseñarme sus disciplinas en casa y aunque sabíamos el riesgo hay vamos de necios y de repente ya me encontraba llorando porque se me había safado algún hombro. Recuerdo mucho el dolor tan intenso y la mayor parte de mi niñez anduve con los brazos bendados. Esta condición me ponía muy triste pero también creo que en algún momento esto me hizo aferrarme a realizar las cosas y siempre intenté realizar lo que me enseñaban mis hermanos y mi papá.
Este problema lo tuve hasta que cumplí 8 años, época que también falleció mi papá y creo que fue lo que me hizo, tan pequeño, creer tener todo en contra. Hasta que encontré un escape con mi habilidad para bailar que finalmente me sanó y me liberó. A mi madre le sorprendió mucho lo que podía realizar y así de pronto en cuanto empecé a bailar breaking el problema desapareció.
Patricia Cárdenas, escritora
Patricia Cárdenas, escritora.
Fue una niña muy feliz que tuvo la oportunidad de conocer varios lugares maravillosos del país como lo fue Puerto Escondido Oaxaca y CDMX, Monclova y Saltillo Coahuila, todo eso gracias al trabajo de su padre. En cada uno de estos lados conoció muchos niños que se convirtieron en sus amiguitos los cuales recuerda con mucho cariño, pero fue en la Ciudad de Saltillo en donde vivió un poco más de tiempo y logró mantener una bonita amistad con sus amiguitos de cuadra. Como antes no había tanta tecnología y los padres solo dejaban ver la televisión por una hora al día, tuvo la oportunidad de leer, escribir y jugar mucho a los juegos tradicionales como la trae, la cuerda, las escondidas etc… y lo más divertido era organizar un “guateque infantil” donde los niños eran los artistas, preparaban números musicales con canciones de timbiriche o Menudo o incluso con composiciones originales de ellos presentándoselos a los padres y demás vecinos.
Daniel Ibarra, violinista
Daniel Ibarra, violinista.
Yo recuerdo que durante mi niñez siempre estuve enamorado de la ópera. Pasaba horas imaginando ser un cantante de ópera frente a un inmenso público cantando “’O sole mio”, sosteniendo una pequeña ramita de árbol, agitándola como si fuese una batuta. Algunas veces me gustaba imitar a algunos artistas como lo fueron Michael Jackson, o la vocalista de “The Carpenters”, Karen Carpenter, cada que mi abuela reproducía su disco de videos musicales de los 60’s -90’s cuando tenía que hacer las labores domésticas o en la hora de la comida. Recuerdo que también cada canción que escuchaba, me gustaba marcar los ritmos con mis manos o pies, gracias a que mi madre, como muchísimas madres mexicanas, le encantaba que participara en los bailables de preescolar y primaria, nunca me iba a imaginar, que esos pequeños detalles en mi niñez, fueran a adoptar un papel muy importante en la actualidad, muchísimo menos que fuesen pequeñas cosas que seguiré haciendo durante toda mi vida.
Sol Lara, pintora
Siempre fui una niña muy inquieta, peleonera, demasiado curiosa para observar y aprender (así me describen aún). Mi niñez la recuerdo con aquellos muchos días que me pase explorando los rincones que me parecían mágicos del gran patio y jardín en la casa de mi abuelita materna; rolando en bicicleta, haciendo casas del árbol y jugando con mis primos a juntar tierra para colarla y hacer lodo que nos serviría para hacer casitas, puentes y figuras, ya que los juguetes caros solo me entretenían muy poco y los descomponía con facilidad.
Lo que mi familia describe como anécdota, de por qué ya muy chica tenía habilidades artísticas, fue por unas piececitas que hice con cera roja: un encantador de serpientes y un pajarito; esta cera me la regaló mi abuelo materno (qepd) de las sobras que estaban en los empaques de dónde venían incrustados los dientes de porcelana falsos, con los que realizaba las prótesis dentales; mi abuelo técnico dental de profesión esperaba que yo fuera dentista y mostraba en su escritorio a las personas, las figuritas que yo había le había hecho.
Ahora me dedico a enseñar, producir y conservar arte… casualmente para lo último requiero muchas de las herramientas de dentista.
Jesús Guajardo, pintor
Jesús Guajardo, pintor.
De mi niñez tengo el recuerdo primero de la fotografía esta que se muestra, fue en el año de 1960 durante una visita del presidente Adolfo lópez Mateo, y yo estoy cerca del arco de AHMSA. Por ese motivo estoy trajeado y muy elegante porque iba ver pasar a nuestro presidente.
En cuanto a mis recuerdos sobre la infancia destaca mucho el de estar jugando en la talabartería de mi papá. Me subía en las mesas de los talabarteros y ahí cortaba o grababa cosas; tejía, las piezas de cuero y ese es mi primer acercamiento con las artes plásticas, no precisamente con papel y lápiz sino con trozos de cuero.