MONCLOVA., COAH.-La falta de seguro social y el retraso continuo en las citas cuando aún tenía el servicio médico, provocó que la joven Milagros Hernández esté viendo mermada de manera alarmante su salud, ya que le dan convulsiones y debido a esto le ha quedado como secuela espasmos en su cuerpo que no le permiten laborar y tampoco pensionarse.
La afectada dijo que por ocho años trabajó en la empresa Takata, en un inicio como operaria y poco a poco fue avanzando hasta lograr ser líder de producción, sin embargo debido a la presión laboral a la que se expuso durante estos años, comenzó a presentar ataques de epilepsia, los cuales le daban continuamente por lo que comenzó a solicitar incapacidades para acudir a revisión médica al IMSS.
Dijo que por esa situación de salud el IMSS comenzó a darle las citas con el neurólogo, sin embargo estas eran cada vez más espaciadas, para luego cancelar la atención por falta de especialistas durante la pandemia, razón que generó que su enfermedad avanzara y que fuera dada de baja de su empleo.
Mencionó que ante esta situación tanto ella como su familia comenzaron a buscar la forma de que se pensionara debido a los movimientos involuntarios que sufre en su cuerpo a causa del problema cerebral que presenta, sin embargo en el IMSS le dijeron que esto no era impedimento para trabajar aun cuando esto es un serio riesgo para su salud y su vida.
Molesto, el padre de Milagros, Ebodio Hernández comenzó a acudir continuamente al IMSS para que pensionaran a su hija, pero al pasar el tiempo se le canceló el seguro al ser corrida de su empresa y por esa razón no pudieron concluir el trámite.
“No es justo que en tres años no nos pudieron tramitar la pensión, íbamos todos los días al IMSS y nunca nos dieron una respuesta, nos traían a la vuelta y vuela y ahora mi hija está más mal, no puede laborar y no cuenta con recursos económicos para atenderse por lo cual pedimos a la comunidad que nos apoyen o a los directivos del IMSS que nos den una alternativa para que el trámite de mi hija pueda realizarse”.
Explicó que la atención médica que Milagros recibió en un inicio tuvo un costo aproximado de 30 mil pesos, lo cual los dejó sin recursos para poder atenderla continuamente, por lo que le faltan medicamentos y estudios que determinen la forma de rehabilitarla y darle un tratamiento para su enfermedad.
“Pedimos que nos apoyen y nos den una solución a este problema, en el IMSS solo nos tren dando vueltas y no nos dicen nada, por lo que exigimos que nos ayuden a hacer el trámite y de esa forma mi hija pueda atenderse como es debido”.