El homicidio de Georgina Ortiz dejó un mar de tristeza e impotencia, una vida frustrada de una madre de 32 años que dejó en orfandad a cuatro pequeños, familiares piden justicia.
Mientras le daban el último adiós, familiares recordaron que pidió ayuda a las autoridades y su llamado auxilio fue ignorado, ese grito fue ahogado y nunca será escuchado.
Apenas tenía 6 meses con José Alfredo Oviedo Vásquez que en repetidas ocasiones la agredió, así lo hicieron saber las dos niñas mayores a la familia de su madre.
Gina tenía un negocio de tortillas de harina, era la dueña y gracias a esto sacaba a adelante a sus tres hijas de 13, 10 y 4 años de edad además del más pequeñito que solo tiene 2 años.
Oziel Juárez Ramírez hermano de Gina pidió justicia.
Oziel, Yesenia, Susana y Diana, son los hermanos de Gina que ayer le daban el último adiós, en compañía de los pequeños, familiares y amigos de la occisa.
“Queremos justicia, las niñas están destrozadas no se quieren separar de su madre, ellas presenciaron todo”, comentó Oziel Juárez Ramírez quien llora la muerte de su hermana. “Ella era muy trabajadora, carismática, muy buena persona, Oziel Juárez recordó que de más jóvenes él se peleaba con ella, él quería aprender a manejar y ella por ser más grande siempre gozaba de este beneficio”.
Los niños estarán bajo la tutela de la abuela María Ramírez no quieren separarlos, antes de la muerte de su madre habían ido al psicólogo, había orden de restricción para que Alfredo nos e acercara a Gina.
Señaló que José Alfredo era drogadicto y alcohólico por eso constantemente la agredía, ahora solo esperan que pague por lo que hizo aunque ni así sanará el dolor que dejó al haber asesinado a Gina.
El cuerpo de Gina fue velado en el domicilio de su madre, hoy realizarán la misma de cuerpo presente para posteriormente sepultarla en el panteón de Estancias.