Con motivo del 122 aniversario del nacimiento de Suzanne Lou Pape en los siguientes párrafos se leerá un análisis reflexivo sobre la vida de Suzanne desde una perspectiva artística, para así dar a conocer un perfil de ella que pocos conocen pero que sin duda fue el motivo de la gran bondad que desbordó cada momento que vivió en esta ciudad. En este análisis se encuentran fragmentos de memorias de la señora de Pape, así como opiniones de personas que la conocieron en vida y que tuvieron la oportunidad de compartir con ella esta faceta de artista.
Hay cuadros con pinturas, hay también brochas y acuarelas. Todos esos objetos hablan, y dicen mucho sobre quién era Lou, más allá de los registros bibliográficos.
Suzanne Robert Blanche nació un día caluroso del verano en París de 1897. Fue hija de Napoleón Eugene Robert y de Ernestina Clarisse Verdín, quienes no sabían los lugares a donde el destino llevaría a Suzanne. Quizás se lo imaginaron, cuando a los 12 años ganó un premio de dibujo en el colegio y después a los 16 ingresó a la escuela de moda más famosa de París. Y después cuando a los 17 decidió aprender aviación, seguro debieron saber que Suzanne volaría alto.
Luego a los años 20 años conoce en un tren de regreso a París al piloto aviador Paul André Chicoineau, con quien en 1926 se casa. Sin embargo, un año después el joven piloto muere en un accidente aéreo. Suzanne continúa volando porque su inteligencia le permitió darse cuenta que haber perdido a su esposo no era culpa de las alturas. Viaja de París a Marruecos ya con su licencia de piloto.
Cuando vuelve a su ciudad decide dedicarse de nuevo a la moda, y como en ese entonces los sombreros eran el accesorio deseado por toda mujer, se dispuso a diseñar y crear, tanto que incluso abrió su propia boutique de modas “Louise Bourbon” de ahí el apodo de “Lou”
Pudieron irse a cualquier lugar del mundo, joven, y con una creatividad al límite, deciden establecerse aquí para hacer de Monclova “una ciudad piloto”.
Sobre su éxito en la moda, Ida Rodríguez cuenta la siguiente anécdota:
“Las veces que platiqué con ella y me enseñó su trabajo me contaba que la cualidad que ella había descubierto en su persona era la irrefrenable búsqueda de perfección; que por ello dedicaba la mayor parte del tiempo que podía, en dominar con paciencia el difícil oficio de dibujar y colorear: “Sufro mucho cuando las cosas están descuidadamente hechas con fallas que con voluntad y trabajo podrían no existir.” me decía Suzanne. Con respecto a esta necesidad atribuye el éxito que había tenido en París su boutique de sombreros. No a su talento. Sino el esmerado cuidado que ponía en su factura.”
Es por esos días de éxito en su boutique cuando conoce a Harold R. Pape, que también residía en París trabajando para la empresa ARMCO. Su noviazgo dura poco y contraen matrimonio el 14 de mayo de 1934. Residen en París por 5 años hasta que estalla la Segunda Guerra Mundial. Hecho que cambiaría la vida de los dos por completo.
El 17 de enero de 1941 zarpan desde Lisboa con destino a la ciudad de Nueva York donde sólo residen un año ya que en 1942 Harold es enviado al Norte de México, para iniciar un nuevo proyecto, que con el tiempo se convertiría en AHMSA.
“La señora Pape no es sólo la artista que crea, es también la dama de un buen gusto que decora su hogar con objetos bellos, y sobre todo es promotora de la difusión cultural en esta comunidad”.
Todo esto (refiriéndose a sus logros en Monclova) es una gran parte de nuestra vida. Entre los dos dimos a Monclova mucho cariño y espero que lo que hicimos tenga una repercusión y sea un incentivo para que otras personas realicen obras de beneficio para esta población y hagan de ella una ciudad piloto, un modelo para el futuro.
Menciona Lou pape en sus memorias, donde demuestra que su única intención siempre fue dedicar su vida a Monclova. Pudieron irse a cualquier lugar del mundo, joven, y con una creatividad al límite, deciden establecerse aquí para hacer “una ciudad piloto”.
Verdaderamente la Señora Pape ha sido una mujer ejemplar que entendió perfectamente que los recursos materiales y sobre todo los económicos son dones que Dios otorga en administración para que sean puestos al servicio de todos aquellos que lo necesiten. Si todos lo entendiéramos así, otra cosa sería de la humanidad.
Concluye con admiración José Manuel Luna Castro al escribir sobre el trabajo que realizó Suzanne Lou Pape en Monclova.
Seguramente para ambos mudarse en 1942 a nuestra ciudad representó un cambio de vida drástico. Ya que nuestro país se estaba recuperando de una recesión económica y estaba buscando refugio en empresas extranjeras. Harold debió tener miedo de que las cosas no funcionaran, Suzanne debió pensarla más de dos veces: ella era una artista.
Lou Pape, para su fortuna, para buena ventura de los coahuilenses y para nosotros fue una persona integrada por dos cualidades: la moral y el arte, que hacen del ser humano, uno superior. Tiene necesidad de hacer objetos hermosos y actos bondadosos que repercuten en la ciudad de Monclova, Coahuila y México.
Repite en su artículo sobre Suzanne, Ida Rodríguez Prampolini, quien fue amiga cercana y la admiraba mucho.