DORA ISELA DE LA CRUZ/LA VOZ

SABINAS, COAHUILA.-Las drogas de cualquier tipo incluyendo el alcohol, familias desintegradas con poco afecto, problemas desde las niñez, depresión, rompimientos afectivos y en algunos casos la delincuencia, son factores que desencadenan en las personas pensamientos suicidas y en ocasiones lo llevan a cabo.

Todos estos factores se acrecientan aún más con las drogas y el alcohol, la persona no piensa con claridad y entonces toma la determinación de quitarse la vida, es un coctel mortal dijo el psiquiatra Omar Guajardo de la Unidad de Especialidades Médicas en Centros de Atención Primaria en Adicciones (UNEME-CAPA).

Psiquiatra Omar Guajardo, de la Unidad de Especialidades Médicas en Centros de Atención Primaria en Adicciones (UNEME-CAPA).

Guajardo manifestó que en este centro se trata de dos maneras a quienes acuden por ayuda, una es con las terapias familiares y la otra con algún medicamento, pero el mayor problema al que se enfrentan es a la depresión.
En la mayoría de los casos no se puede detectar, no tenemos números por esta causa, porque quien pudiera detectar el problema en sus hijos, también se encuentra deprimida, quien es la mamá.

 

 

Como común denominador hemos encontrado que quien acude por ayuda proviene de familias desintegradas, en reciente caso tuvimos una madre que toda su vida fue maltratada por su padre, un padre que proviene de familia en donde se usa constantemente la droga y pues como resultado los hijos continúan en el mismo círculo vicioso.

El psiquiatra sostiene que la terapia es muy dolorosa y en ocasiones no la soportan las familias, porque los confronta con su realidad y así tiene que ser en familia porque de ahí provienen los jóvenes con problemas.

En un primer tiempo de la terapia se tiene que ubicar a las personas en una situación real, posteriormente confrontarla con lo que está viviendo, ubicar a las personas y en ocasiones las personas rechazan esta terapia porque es sumamente dolorosa, sin embargo quienes completan el tratamiento llegan hasta la etapa de restauración.
El psiquiatra habló de un experimento inhumano a que fueron sometidos bebés en Alemania en los tiempos de Hitler, se hicieron dos grupos de bebés, a algunos se les mantuvo en sus cunas, limpios, se les dio de comer sin embargo se prohibió totalmente a las cuidadoras les prodigaran afecto.
En otro caso se tenía otro grupo de bebés, con las mismas características se les alimentó con leche materna, los cuneros limpios y en esos casos se permitió a las madres o cuidadoras prodigarles cariño.

Otro de los factores que desencadena en suicidio es la violencia intrafamiliar.

En el primer caso posteriormente se estudió el desarrollo de los bebés los primeros crecieron inseguros, agresivos, paranoides y oposicionistas, insensibles y precisamente ese es el patrón de un delincuente.
Sin embargo si no se tratan los problemas hay un proceso degenerativo que desencadena en problemas más graves, como el suicidio de algunos de sus miembros, y también hay daños generacionales que vienen arrastrando los hijos.
El suicidio no es un evento fortuito, para el psiquiatra Guajardo trae un sinfín de antecedentes.
Contrario a lo que pudiera creerse la estadística de la FGE que hizo llegar a la Secretaría de Salud, indica que aproximadamente el 60 por ciento de quienes se quitaron la vida en el año pasado en donde se presentaron 200 suicidios en el estado, eran personas trabajadoras, solamente el 18 por ciento estaba desempleado.
El 8.5 por ciento de los suicidas eran amas de casa, el 8 por ciento estudiantes y la tasa mayor de suicidios se presentó entre las edades de 20 a 24 años.
Entre las personas que se suicidaron aproximadamente el 40 por ciento había concluido la preparatoria y el 33 por ciento la primaria.
Las personas que se suicidaron estaban en una relación, el 39 por ciento casado y el 37 por ciento en unión libre, solo el 4 por ciento eran divorciados.
En el 2016 en un censo se pudo conocer que el 32 por ciento se ha había sentido deprimido entre la población de 12 años y más.