Consiste en crear contenidos porno con el rostro de cualquier persona, sin su consentimiento.

Seguramente te has enterado de la existencia de videos pornográficos en los que la cara de la actriz es sustituida por la de alguna famosa; Emma Watson, Maisie Williams y Gail Gadot son sólo un ejemplo de las decenas de estrellas que han sido víctimas de esta manipulación tecnológica.

Aunque esto parece hasta cierto punto “inofensivo”, no lo es pues al final es una forma de desprestigio que nunca se hace con buenas intenciones, ni con el consentimiento de la protagonista. En el caso de las famosas, pensar que ellas realmente son dueñas de los cuerpos exhibidos, es un tanto ingenuo pero la situación cambia por completo cuando se trata de un mujer desconocida.

Hasta hace unos meses, la creación de estos videos era prácticamente imposible para alguien sin experiencia, requería de software especial, de potentes computadoras y de mucho tiempo libre. La tecnología avanza más rápido de lo que podemos comprender y esto ha ayudado a que los deepfakes sean cada vez más comunes.

Con la popularización de algunas herramientas que ayudan a esta tarea, han comenzado a incrementarse los deepfakes utilizados como pornovenganza.

“Es realmente devastador para esas mujeres porque con nueva tecnología, puede parecer algo real. Lo que hay detrás es siempre un intento de herir y degradar”, declaró la abogada Ann Olivarius, quien ha trabajado con víctimas del “porno de la venganza”.

Desafortunadamente, aún no existen leyes que prohiban estas prácticas y protejan a las víctimas. Sólo en casos puntuales ha habido castigo para creadores de materiales de este tipo.

En enero de este año, un hombre australiano fue sentenciado a 12 meses de cárcel por usar Photoshop para superponer una imagen de la cara de su hijastra adolescente sobre imágenes de mujeres realizando actos sexuales, y ha habido algunos otros casos similares en Reino Unido.

Los expertos sugieren que para terminar con esta práctica, es necesario que las leyes la prohíban firmemente y que las plataformas de porno eviten su difusión.

Al respecto, PorHub fue cuestionado y un vocero de la compañía aseguró que en la plataforma no se permite esta clase de videos ni ningún otro que haya sido realizado sin consenso.

Sin embargo, una búsqueda rápida en su sitio aún arroja resultados de deepfakes.

Con información de Tele13