Una mujer fue despedida como gerente de ventas regional de una cadena griega de supermercados, cuando pidió a los empleados mostrarse alegres y simplemente sonreír, bajo el argumento de que debían estar agredecidos de tener un empleo en tiempo de crisis y recibir un salario de 300 euros (336,7 dólares) al mes.
La solicitud fue realizada a través de una carta de la gerente para el personal, lo cual generó conmoción en las redes sociales y la prensa. Un vocero de la firma confirmó el despido y dijo que la gerente "actuó por iniciativa propia y tuvimos que despedirla".