En un movimiento inesperado que marca un alivio en las tensiones regionales, el gobierno de Estados Unidos anunció este lunes que no impondrá sanciones a México por el suministro de petróleo y combustibles a Cuba. La decisión, comunicada por el Departamento de Estado, representa una excepción histórica dentro de la política de embargo, condicionada a que los envíos se realicen estrictamente bajo fines de "asistencia humanitaria" para mitigar la crisis energética en la isla.
Este anuncio se produce apenas semanas después de que la administración de Donald Trump endureciera su retórica tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que había generado temores de un bloqueo energético total en el Caribe.
Acuerdos entre Sheinbaum y Washington
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, habría sido la pieza clave en esta negociación. Según fuentes diplomáticas, México argumentó que la inestabilidad eléctrica en Cuba podría derivar en una crisis migratoria masiva que afectaría directamente a las fronteras de Norteamérica.
Bajo este nuevo esquema de "permisividad vigilada":
Pemex podrá enviar cargamentos de crudo ligero y diésel para garantizar el funcionamiento de hospitales y servicios básicos en la isla.
Transparencia: México deberá presentar reportes periódicos que aseguren que el combustible no será utilizado para fines militares o por las fuerzas de seguridad cubanas.
Sin represalias: Las empresas navieras y aseguradoras involucradas en estos trayectos no serán incluidas en la "lista negra" de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
El petróleo de Maduro, el factor decisivo
El cambio de postura de Washington también responde a una realidad logística. Tras la captura de Nicolás Maduro y el control estadounidense sobre los 1.9 millones de barriles de crudo venezolano incautados en diciembre, el suministro tradicional de Caracas a La Habana quedó interrumpido de facto.
"Estamos permitiendo que México actúe como un canal de estabilidad para evitar un colapso humanitario total en Cuba, pero el mensaje sigue siendo claro: el apoyo a dictaduras tiene límites", señaló un alto funcionario de la Casa Blanca.
Reacciones internacionales
En Cuba, el gobierno ha recibido la noticia con cautela, mientras que sectores de la oposición cubana en Miami han criticado la medida, calificándola como un "balón de oxígeno" para el régimen. Por su parte, en México, analistas energéticos señalan que este acuerdo permite a la administración de Sheinbaum mantener su política exterior de "no intervención" mientras colabora con la agenda de seguridad regional de los Estados Unidos.
Este permiso especial será revisado trimestralmente y dependerá directamente de los flujos migratorios y el comportamiento político del gobierno en La Habana durante este 2026.