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Implanta empresa belga chips a empleados

Por Agencia - 22 febrero, 2017
Implanta empresa belga chips a empleados

CIUDAD DE MÉXICO .- Newfusion, una sociedad belga de marketing digital, implantó a varios de sus empleados un chip bajo la piel que funciona para los accesos a la empresa o a sus computadoras.

Así lo informó el diario local Le Soir y por el momento, solamente ocho trabajadores de esa firma de la localidad flamenca de Malinas, en el norte de Bélgica, han recibido el microprocesador.

El dispositivo, similar al que se utiliza para identificar a las mascotas, consiste en una funda de cristal poco más grande que un grano de arroz con tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFDI) y una memoria de 868 bytes.

La tecnología RFDI puede ser activa, cuando emite señales rastreables y cuya aplicación es corriente en almacenes industriales o en la ganadería, o pasiva, como la que hicieron implantar en diciembre a los trabajadores.

El objetivo es que esa tecnología subcutánea, que se coloca entre el índice y el pulgar, reemplace a las habituales credenciales laborales.

“Nadie está obligado. Se trata de un proyecto lúdico. La idea proviene de un empleado que a menudo se olvidaba su tarjeta”, explicó a la cadena de televisión belga VRT el director de la empresa, Vincent Nys.

El chip se puede adquirir en China desde aproximadamente 4 pesos la unidad, pero los que escogieron en NewFusion se fabrican en Estados Unidos, cuestan casi 2 mil 200 pesos y vienen con un set de instalación esterilizado.

Lo puede implantar un tatuador con un cateter, como se muestra en un video de la asociación sueca Bionyfiken.

Al ser cuestionado por si la propuesta invade la privacidad de los empleados, Nys consideró que en términos de invasión de la privacidad un iPhone es 10 veces más peligroso que un chip.

“Si clamas ser tecnológicamente innovador, ¿por qué no empezar con uno mismo?”, reflexionó Nys.

Añadió que los trabajadores que no quieran someterse al implante, pueden utilizar un anillo que cumpla la misma función.

“Quizá con el tiempo sea muy útil, pero con las aplicaciones que tiene hoy en día... no me convence. No tengo en casa nada que funcione con esa tecnología y para el trabajo prefiero seguir utilizando mi tarjeta para abrir las puertas”, explicó Tom, uno de los empleados que rechazó implantarse el chip.

Pero, según varios comentarios escritos sobre la nota del rotativo local, que una empresa proponga a sus empleados que se pongan en el organismo un chip para abrir puertas supone una pérdida de libertad y privacidad.

“No somos ‘Big Brother’ y no podemos rastrear a nuestros empleados con el chip (...) Es solo una manera más fácil de abrir las puertas o acceder a tu computadora. Es completamente voluntario”, explicó a la agencia EFE Tim Pauwels, socio director de NewFusion.

La compañía ya utilizaba ese tipo de tecnología inalámbrica en algunos de los productos que diseñan y les pareció natural aplicarlo a sus propias oficinas. Y de paso beneficiarse del impacto mediático de la maniobra.

Diseñan otras aplicaciones potenciales de estos chips, como sustituir a los pasaportes, las tarjetas bancarias y abonos de transporte o incluir información médica que para conocer el tipo sanguíneo de un herido inconsciente al que hay que atender urgentemente, o si es alérgico a algún medicamento.