Al llamado Tigre ya se le volteó el chirrión por el palito, pues el barranco de billetes está grueso, ya que las campañas de denostaciones cuestan mucho, pero gastar lo ajeno no perjudica, esta guerra de papel todavía dará mucho de qué hablar.
Su paso en la operatividad de la Secretaría de Seguridad a nivel nacional dejó más dudas que certezas, sus detractores ya le recuerdan algunos puntos oscuros.
Los que lo acusan no son unas blancas palomas, esta confrontación tiene muchos asteriscos, por ello concentra la atención de lo que ocurre en el escenario político del país.
Las acusaciones de corrupción es la causa y motivo de este espectáculo denigrante, donde al final todos saldrán raspados, pues algunos, tienen la cola más larga que la del cometa Halley.
Hasta la próxima.