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Opinión

Amables lectores, tengan ustedes un buen día

Por Óscar Rodríguez - 16 mayo, 2021
Amables lectores, tengan ustedes un buen día

Amables lectores, tengan ustedes un buen día.

Este pasado jueves se cumplieron cuarenta años del atentado que sufrió el papa Juan Pablo II.

Entre diciembre de 1980 y octubre de 1981 el enterarse de la serie de desafortunados ataques contra diversas personas de fama mundial se había convertido en una peligrosa y triste costumbre. John Lennon, Ronald Reagan, el papa y Anwar Sadat. En ese entonces todavía existía la Unión Soviética y con ella la amenaza latente de una guerra nuclear entre las dos principales potencias.

Durante el período llamado “Guerra fría” a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética y los Estados Unidos se habían enfrascado en una lucha que abarcaba todo tipo de eventos, desde enfrentamientos armados en Corea y Vietnam hasta la carrera espacial, los juegos olímpicos y la disputa del campeonato mundial de ajedrez.

En noviembre de 1980, el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos derrotó al presidente en funciones Jimmy Carter en parte debido a que el poder norteamericano se vio aparentemente disminuido ante los desplantes del primer ministro soviético Leonid Brezhnev y sobre todo el secuestro de un grupo de más de cincuenta personas en la embajada de los Estados Unidos en Teherán.

La llegada de un presidente más agresivo hacía temer que en cualquier momento un altercado digamos en la frontera entre las dos Alemanias podría escalar a conflicto mundial. Y además, las profecías. Había unos escritos que establecían cierta relación entre la conjunción de Júpiter con Saturno (que sucede aproximadamente cada veinte años) con las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos.

Existía en ese tiempo una cadena de presidentes de los Estados Unidos que habían fallecido durante su gestión y que habían sido elegidos en año que terminara en cero. Esta racha había iniciado con William Henry Harrison, quien ganó la elección de 1840 y falleció tan solo un mes después de haber asumido la presidencia.

Abraham Lincoln había ganado la elección en 1860. Ganó luego la reelección pero en 1865 murió asesinado. James Garfield resultó triunfador en las elecciones en 1880 pero fue asesinado al año siguiente. 

William McKinley ganó la elección de 1896 y la reelección de 1900. Fue asesinado en 1901. El triunfador de la disputa electoral en 1920 fue Warren Harding quien murió por una hemorragia cerebral en 1923.

Franklin Roosevelt fue presidente desde 1933. Le tocó estar al frente del gobierno al inicio de la Segunda Guerra Mundial de manera que ganó por tercera ocasión la presidencia en 1940. Luego obtuvo una nueva reelección en 1944 y finalmente falleció en 1945. John Kennedy ganó la elección en 1960 y murió asesinado en 1963.

Con estos antecedentes, existía un cierto recelo acerca de lo que pasaría durante la nueva administración. El 30 de marzo de 1981, Reagan sufrió un atentado en Washington y mientras era atendido en el hospital, el Secretario de Estado Alexander Haig declaró que él estaba al mando, lo cual era no solamente incorrecto sino que le dio una imagen de apetito por el poder que muy probablemente tuvo que ver con su remoción del cargo.

Está de sobra decir que la conjunción astronómica antes citada ha seguido sucediendo (de hecho, hace unos cuantos meses volvió a ocurrir) sin embargo tanto Reagan como Bush hijo terminaron su ejercicio al frente del gobierno con vida.

Ahora bien. Respecto a los papas.

Fue hasta 1978 (cuando falleció el papa Pablo VI) que me enteré de las llamadas “profecías de San Malaquías”. Según se dice, San Malaquías fue un obispo irlandés que escribió una lista de 111 papas que habrían de estar al frente de la iglesia católica desde su tiempo hasta el fin de la “ciudad de las siete colinas”. Al papa Juan Pablo II le correspondió el lugar número 109.

Con todos esos antecedentes y la cadena de atentados que se dieron hace cuarenta años ya podrán imaginarse la inquietud que me provocaba estar siendo testigo de hechos históricos que parecían encajar en moldes predeterminados.

Y en 2012 se popularizó la creencia de que se había señalado el fin del mundo de acuerdo al calendario maya. De manera inexplicable, en muchos de los sitios de internet en que se hacía referencia a lo que pasaría en diciembre de 2012 aparecía la imagen del calendario azteca a manera de explicación gráfica (ya desde allí empezamos mal).

Y así llegamos al año 2021. A la pandemia que recientemente ha arreciado sobre todo en la India y al conflicto armado que ha subido de intensidad en Israel. 

Ciertamente hemos tenido días más felices que los más recientes, pero no tengo duda de que la actual situación tendrá que mejorar. Y respecto al fin del mundo lo que les puedo decir es que me hace recordar el viejo cuento en el que se decía “ahí viene el lobo”.

Me quedan algunas otras cosas que quisiera comentarles, pero eso será la próxima vez.

Que tengan ustedes una excelente semana.