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Opinión

Amables lectores, tengan ustedes un buen día

Óscar Rodríguez
Por Óscar Rodríguez - 01 agosto, 2021
Amables lectores, tengan ustedes un buen día

Amables lectores, tengan ustedes un buen día.

Hace más de cincuenta años se filmó la película inglesa "Born Free" cuya acción se lleva a cabo en Kenia. Dicha cinta derivó en una corta serie de televisión norteamericana con el mismo nombre. En México se conoció como "La leona de dos mundos". Por cierto, su tema musical (bastante recomendable) fue compuesto por John Barry, quien entre otras cosas escribió la música de varias películas de James Bond.

En alguno de los capítulos de la serie, la protagonista narra que varias veces ella y su marido han sido testigos de cómo algunos integrantes de la tribu Masai han establecido récords mundiales en competencias de velocidad. En cierto modo, esa etnia guarda un parecido con los Tarahumaras de nuestro país, quienes también son capaces de verdaderas hazañas deportivas alejados de la cobertura de los medios.

A partir de aquel episodio dejé de ver a los ganadores de las competencias mundiales como campeones absolutos. Me quedó claro que sus nombres así como sus marcas deberían ser señalados con algo así como "el mejor entre los deportistas que se presentaron a competir" de modo que ahora me parecía que el triunfo de tal o cual jugador tenía una mayor dosis del factor circunstancial que antes. Esto se acentuó en las ediciones de los juegos olímpicos de Montreal 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984 ya que en cada una de ellas hubo asuntos ajenos al deporte que afectaron la participación de algunas delegaciones. Por otro lado, países como el nuestro pudieron obtener una cosecha de medallas más robusta respecto a las de las ediciones en que no hubo este tipo de boicots.

Las delegaciones mexicanas habían logrado dos o menos medallas en las cuatro ediciones previas a los juegos olímpicos de México 1968 cuando se impuso el récord histórico de nueve (tres de cada metal). A partir de allí, se volvió al nivel: una en Múnich 1972 y dos en Montreal 1976. Pero llegó Moscú 1980 y ante la ausencia de los Estados Unidos y algunos otros países se obtuvieron una medalla de plata y tres de bronce. Y pudieron haber sido más... o de otro metal... pero eran los juegos soviéticos y ellos querían ganarlo todo.

A Daniel Bautista (quien había ganado la prueba de marcha de 20 kilómetros en Montreal 1976) lo descalificaron en circunstancias que nunca quedaron claras. En la competencia de clavados desde el trampolín de tres metros, a un clavadista soviético le fue permitido repetir un clavado que había realizado de manera bastante deficiente. Esta nueva oportunidad no fue desaprovechada y el mexicano Carlos Girón perdió la oportunidad de ganar el oro olímpico. A la gimnasta Nadia Comaneci le hicieron más o menos lo mismo y tuvo que conformarse con la medalla de plata en la competencia de All-around mientras que el oro le fue concedido a la soviética Yelena Davidova.

En la olimpiada de Los Ángeles 1984 creo que hubo otro factor para la obtención de las seis medallas que se lograron aparte de la ausencia de la Unión Soviética y sus países amigos: la localía. La delegación mexicana estaba como en casa. El mejor resultado fuera de México hasta ese momento.

Nuevamente hubo un nivel de dos medallas o menos desde Seúl 1988 hasta que llegó el año 2000, la olimpiada de Sidney. A partir de allí el mínimo ha sido de cuatro medallas hasta la pasada edición de Río de Janeiro 2016.

Además de los deportes en los que es costumbre que México tenga una buena actuación tales como la caminata, el boxeo y los clavados, ahora ha destacado en los juegos olímpicos en deportes como el tae-kwon-do, el tiro con arco y hasta en el fútbol.

Y es que los resultados deportivos en nuestro país (como en casi toda Latinoamérica) en la mayoría de los casos dependen casi por completo de las cualidades físicas del atleta más que de un programa institucional de desarrollo.

En cambio, en países como Cuba o las desaparecidas Unión Soviética y Alemania Oriental, se notaba una atención especial a los desempeños de sus deportistas.

En internet, hay un sitio que muestra el desempeño deportivo con una métrica bastante interesante: habitantes por medalla. En la olimpiada de Moscú 1980, Cuba obtuvo 20 medallas con una población de menos de 10 millones de habitantes (casi 500 mil habitantes por medalla). México en cambio, obtuvo 4 medallas con una población de más de 68 millones de habitantes (más de 17 millones de habitantes por cada medalla).

En la olimpiada de Barcelona 1992, Cuba tuvo una eficiencia de casi 340 mil habitantes por medalla. En cambio México obtuvo una marca de más de 86 millones de habitantes por cada medalla (en este caso su única medalla).

Tal vez si se hubieran tomado en cuenta los deportes de exhibición, nuestro país hubiera tenido números más alegres en el tema de medallas conseguidas. En esta categoría, México ha obtenido 25 preseas olímpicas que no aparecen en el medallero ya que en esas ediciones el tenis, el tae-kwon-do y la pelota vasca no eran deportes oficiales. Ni hablar. Aquí se puede aplicar el refrán que dice "cuando el pobre tiene para carne, es vigilia".

Por lo menos no creo que en nuestro país sucedan casos como el de la gimnasta Simone Biles, quien hace unos días decidió abandonar la competencia olímpica debido a preocupaciones acerca de su salud mental. De ese tamaño era la presión.

Tal vez sería bueno volver a disfrutar las competencias deportivas... como lo hacen los Masai descritos en "Born Free".

Me quedan algunas otras cosas que quisiera comentarles, pero eso será la próxima vez.

Que tengan ustedes una excelente semana.

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